Palencia (capital)

¡Si Victorio Macho levantara la cabeza! Palencia (con P) – 2006-IV-10

Os tengo abandonados. Lo sé y vuelvo a entonar aquellas palabras latinas del Confiteor: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Pero todos los acontecimientos personales que están desfilando por delante de mí durante estos días, hacen que tenga que decantarme por otros quehaceres. Ya lo decían los antiguos: Primum vivere, deinde philosophari...o de forma más castellana (¡basta ya de latín!): Primero la obligación, después la devoción.

Tengo muchas entradas atrasadas de este año, pero viendo las noticias sobre el Mundial de Fútbol en Brasil, al tiempo que consultaba por Facebook la página La Otra Palencia, me ha venido a la cabeza mi viaje a estas tierras palentinas en 2006. No os pongo fotos de mí porque ni me reconozco.

Si Brasil tiene en Río de Janeiro su Cristo de Corcovado, el más alto del mundo con sus 38 metros, los españoles tenemos en Palencia el casi desconocido Cristo del Otero, con algo más de 20 metros de altura. Siempre se dijo en la zona que era el segundo más alto del mundo. Esta afirmación es falsa… pero bueno, nosotros lanzamos el rumor y que sean los demás quienes lo desmientan… no vamos a tirar piedras contra nuestro propio tejado, digo yo.

Cristo del Otero. Palencia

Cristo del Otero. Palencia

El caso es que en mi primer viaje a Palencia, con el fin de descubrir si realmente existía la mítica ciudad (“bella desconocida” le llaman a su catedral, y bella desconocida es la ciudad), coincidió con la fiesta de Santo Toribio (el domingo más cercano al 16 de abril). La tradición cuenta que el Santo Obispo intentó erradicar a los palentinos de la herejía priscilianista… ¿y cómo se lo pagaron? Pues sí amigos: apedreándole. Es que cuando nos ponemos tercos…

Mercado castellano

Mercado palentino

La fiesta se hace en su pequeña y antigua ermita, a escasos metros del referido Cristo, en lo alto de un cerro, o lo que es lo mismo: un otero (para otear será). Recuerdo el mercadillo tradicional que había en las calles adyacentes, típico castellano, como si retrocediéramos a la España de los cuarenta: chorizos, cecinas, avellanas… todo muy natural y corriente, nada de Mercados Medievales tan de moda en estos últimos tiempos.

Mercado popular por Sto. Toribio

Mercado popular por Sto. Toribio

Para recordar aquella lapidación… el Ayuntamiento “apedrea” a la concurrencia con el típico “pan y quesillo” desde el balcón de la ermita. Entre lo que me gustan a mí las tradiciones… y el queso como buen manchego… ya os podéis imaginar  donde estaba yo: pues sí amigos, el primero. Pero oigan ustedes, los palentinos me llevaban años de experiencia cogiendo el queso ladera abajo. Vamos que ni lo probé.

Antigua ermita de Santo Toribio, desde cuyo balcón "apedrean" con pan y quesillo

Antigua ermita de Santo Toribio, desde cuyo balcón lanzan en pan y quesillo

Muy cerca, como os cuento, se levanta la escultura de este inmenso Sagrado Corazón. Lo hizo el escultor Victorio Macho (1887-1966), Palentino de origen humilde que se convirtió en uno de los primeros maestros de la escultura contemporánea española. Fue inaugurado el día 12 de junio de 1931, cuatro meses antes de que Brasil inaugurase el suyo (12 de octubre de 1931). Creo recordar que fue por parte del obispado el encargo y los empresarios de la ciudad quienes lo costearon. El proyecto original tenía la cabeza, brazos y pies de bronce y el cuerpo decorado con grandes teselas doradas. Pero como “la pela es la pela” ayer, hoy y mañana, y de aquellas también se hablaba de austeridad, Macho tuvo adaptar la escultura a sus posibilidades: ni bronce, ni las instrumentaciones de marfil para los ojos o los mosaicos dorados para la túnica. Austera quedó… con aires Art Déco, todo un símbolo que ha visto el devenir de la ciudad y la vida palentina desde hace ya más de ochenta años.

Y es que queridos viajeros, no podéis dejar de visitarlo para ver la magnifica vista de Palencia que hay desde su mirador.

Palencia desde el Cristo del Otero

Palencia desde el Cristo del Otero

A los pies de la imagen hay otra ermita… construida también por el mismo escultor. Allí se puede ver un museo con fotos, papeles, vídeos, estatuillas… proyectos que hiciera Victorio Macho como el monumento a Benito Pérez Galdós o Ramón y Cajal en el El Retiro de Madrid. Y ya en la capilla su sepultura, tal y como él quiso ser enterrado, a los pies de su obra más caracteristica. Reza así su epitafio:

“”Mi última jornada”:
Aquí a los pies de este Cristo
Vino a descansar su autor.
El escultor Victorio Macho.
XIII-VII-MCMLXVI.

Lo que hoy leía era la dejadez por parte de los responsables del Consistorio sobre esta escultura. Me ha dado pena: ¡Si Victorio Macho levantara la cabeza! Maltrecha, desgastada por los vientos castellanos, agrietada, con esquirlas que se precipitan al vacío y con la perdida cada vez más frecuente de las teselas que sí llegó a colocar el escultor en las ondas del pelo del Cristo… (muy engominado para mi gusto). Una denuncia al aire de la que a bien seguro ya sabemos la respuesta. Y por otro lado veía el Cristo de Corcovado en las noticias y el dinero que mueve el fútbol en Brasil, en Barsil o en cualquier otro lugar, frente a la cultura y educación… salían los niños de las favelas jugando con rudimentarios balones e imitando a sus héroes… soñando lo que muchos de ellos nunca serán.

Y así nos va señores. Utilizaré otro latinajo de los que me encantan: Al pueblo panem et circenses.

Sobre su museo y ermita: el hierático Cristo del Otero en 2006.

Sobre su museo y ermita: el hierático Cristo del Otero en 2006.

Categorías: 2006 - Viajes del año, Palencia (capital) | Etiquetas: , , | 1 comentario

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