León

Las Médulas y la miel del Bierzo -León. 2013-III-19

¡Ay amigos! La vuelta al trabajo cuan agradecida es, pero que dura. Como decía la Santa: -“¡Ay, qué larga es esta vida! ¡Qué duros estos destierros! ¡Esta cárcel, estos hierros…y es que no pasan las horas amigos.

Estoy como los niños cuando empiezan la guardería: cansado, deseando volver a mi casa y con la sensación de estar cogiendo todos los virus del mundo mundial. Uno que hace propósitos de año nuevo: ¡¡a trabajar en bici y así hacer deporte!! Y sí, la intención muy buena… pero a las 7:45, de noche, con frío… 8 km, el último con una considerable pendiente de subida… para llegar sudado y ¡zasca!: la caldera rota y dúchate con agua fría.

Normal que mi cuerpo pidiera: -“hoy leche con miel y a dormir a las 9 de la noche”.

Así que mis queridos e incondicionales lectores, el capítulo de hoy irá sobre la miel que compré en la comarca del Bierzo, provincia de León.

 A la vuelta del viaje de Guímara en plena serranía de Los Ancares leoneses, entre vacas y lobos, paramos a comer cocido berciano en Las Médulas, pedanía de Carucedo con 101 habitantes (61 varones y 40 mujeres, no es que yo las contara, lo dice la wikipedia).

Iglesia de Las Médulas. Al fondo su característico paisaje

Iglesia de Las Médulas. Al fondo su característico paisaje

 Si se pasea un poco se puede ver la Iglesia de San Simón y San Judas, que tiene las características de la zona: pequeña y con planta en cruz latina, cuya fachada del “falso ábside” es de piedra y sirve para formar la espadaña que sustenta las campanas. También, además de ese cocido, hay que caminar por sus escasas  calles y apreciar la típica arquitectura popular. Mucha casas se ven acusadas por el paso del tiempo que no perdona, mostrando al viajero que contempla sus entrañas de barro y cañas.

Pedanía de Las Médulas. León

Pedanía de Las Médulas. León

 Así fue como descubrimos a la protagonista de esta entrada, una anciana mujer que vendía entre otros productos: miel, mermeladas y orujos caseros. De entre todas las variedades yo compré miel de brezo, de color rojo ámbar o casi negro, que como la mayoría de esas mieles oscuras tiene un gran contenido de minerales.

La tienda... de esas que me encantan y que todo tiene mejor sabor

La tienda… de esas que me encantan y que todo tiene mejor sabor

 Lo mejor fue ver el lugar donde vendía sus pequeños tesoros… una especie de antigua cuadra llena de antigüedades, de tarros, utensilios y demás aperos arrumbados durmiendo el sueño de los justos. La atmósfera bajo aquella bombilla indicaba que se había detenido el tiempo. Viajeros, si algún día vais, buscadla… no os defraudará el encuentro, y muchos menos sus pequeñas delicatessen que nada tienen que envidiar al  Gourmet Experience del Corte Inglés.

Detalle de la tienda

Detalle de la tienda

Mermeladas, confituras y conservas...

Mermeladas, confituras y conservas…

Estando allí hay que ver los más importante, el entorno paisajístico de Las Médulas, que es lo que tiene fama y por lo que el viajero incansable va a visitar la zona (además de pasar de camino a Santiago de Compostela como peregrino). Bien de Interés Cultural en 1996, Monumento Natural en 2002 y Patrimonio de la Humanidad en 1997 por la UNESCO… como para ir a por miel y no acercarse a verlo.

Desde el mirador de Orellán: Las Médulas

Desde el mirador de Orellán: Las Médulas

 Aquello es para pasear, asomarse a miradores y deleitarse por la grandeza y el colorido de las horadadas montañas.  La zona se considera la mayor mina de oro a cielo abierto que tuvo todo el Imperio Romano, ¡ojo! del vasto imperio que abarcó todo el Mediterráneo.

Las Médulas es el último testigo de la ingeniería minera romana. Un yacimiento de oro aluvionar cuya explotación se llevó a cabo de forma artesanal mediante bateo, es decir mediante agua para desprender la grava y dejar sólo la arena y las pepitas de oro.  La batea era un plato, sí como en las películas del Oeste, pero aquí a lo grande. En Las Médulas se concentraba el agua en la parte superior, luego se perforaba la montaña con galerías muy pendientes, se soltaba el agua por ellas con tanta fuerza que arrastraba la tierra de aluvión y deshacía la montaña, de ahí ese aspecto de tierra deshecha y horadada por la fuerza del agua.

Interior de una cueva

Interior de una cueva

 Fue explotado nada más conquistar la zona en la época del emperador Octavio Augusto, por el año 26 a. C. El posterior agotamiento del yacimiento a la par que del Imperio,  y la poca rentabilidad en la extracción, hizo que Las Médulas se abandonasen en el siglo III d. C. La vegetación hizo el resto. Hoy queda un paisaje espectacular para admirar, de un rojizo-anaranjado imponente si vais al atardecer, a solispones que decimos en mi tierra, acompañado del verde de la vegetación local (robles, encinas, carrascas, escobas…)

Hay varias rutas para hacer: miradores, cuevas y abrigos, caminos y galerías subterráneas… a gusto del consumidor.

Las Médulas

Senderos para perderse en Las Médulas

Vista de Las Médulas

Vista de Las Médulas

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Categorías: 2013 - Viajes del año, Las Médulas | Etiquetas: , , | 1 comentario

Guímara, más allá de la Tierra Media -León. 2013-III-16

Pues sí queridos lectores, después de cruzar Mordor por la Tierra Media, se pasa por Fabero, pueblo minero del Bierzo, en la provincia de León. Un poco más allá, siguiendo una carretera que discurre paralela al río Cúa, en el Valle de Fornela , se llega a Guímara. No tiene pérdida señores, es donde se acaba la carretera y por tanto la tierra conocida por el hombre. Más allá sería adentrarse en leyendas de osos, raposas o caballos negros que pastan en medio de la carretera por la noche.

Entre copos de nieve... Guímara

Entre copos de nieve… Guímara

Aprovechando el puente de San José, allí que nos fuimos: Carmen, Coral y el que suscribe estas líneas. En Guímara nos esperaban Fany y Gurka… bueno Elpidio también, nuestros anfitriones. Fany, hermana de Corita, lleva viviendo allí más de un año, fue la última persona censada en el pueblo, y le correspondió el número 30, así que ya os podéis hacer una idea de las dimensiones de la localidad, es casi como Liliput. Si lo que uno pretende es desconectar, pasar mañanas de paseo viendo el verde de las montañas bercianas o el blanco de su nieve, y estar las tardes al amor de la lumbre… o en su defeto bebiendo un orujo en el bar del pueblo, es su sitio ideal. Entre otras cosas porque apenas hay cobertura para “interneses, whatssappeses, ni facebukes”.

Allí celebramos los 24 años de Fany, el 17 de marzo; que curiosamente otro de los habitantes de Guímara, Gabriel, también los cumplia, pero no los 24, sino los 70.

Guímara es un precioso pueblecito que cuenta con un microclima muy especial, yo que no había visto la nieve en un par de años, y muchos más que llevaba sin verla caer… pues pude saciar mis ansias a base de bien, vamos que se me podría aplicar aquel dicho de: “Si no quieres caldo, toma tres tazas”. Es una localidad cuidada, pocas o ninguna casa sin arreglar se pueden ver. A vista de pájaro es un pueblo gris en medio de verdes y nevados prados (qué bucólico me ha quedado); lo de gris no es por la contaminación o la suciedad, nada que ver, sino por el color de sus muros y tejados, ambos de piedras, del tipo pizarra estos últimos, que dan al pueblo un pintoresco aspecto de pueblo suizo.

Guímara

Guímara en años de la República

Casas

Sus calles

Detalle

Sus casas

Sus gentes

Sus gentes

Sus diversiones

Sus diversiones

Os haré de guía turístico. Hay para ver allí algunas curiosidades, además de la iglesia, principal monumento del pueblo a cuya espadaña me subí jugándome la vida con la nieve de las escaleras, pero los resbalones bien merecieron la pena al hacer fotos desde allí y poder ver las campanas, una de ellas del s. XVIII. También hay un pequeño molino hidráulico junto al río Cúa, a la entrada del pueblo, el cual tiene dos aberturas para el agua: una era para moler el grano (centeno, que el trigo allí no se estilaba por la climatología), y el otro vano era para generar energía y así abastecer al pueblo de electricidad, vamos, un bien comunal.

El pequeño molino de Guímara

El pequeño molino de Guímara con su canal

Hablando de comunales, es curiosos ver como este pueblo, que ya ha perdido todo su aspecto ganadero, aún mantiene tradiciones como la de tener segadas y limpias las tres “lamas” situadas en la ladera de la montaña, donde antaño pastaba el toro, hoy inexistente. Este animal era el semental comunal que las familias utilizaban para sus vacas (verdadera fuente de ingresos y subsistencia); tenía su cuadra dentro del pueblo, concretamente en lo que hoy es el bar de la localidad, que curiosamente regentan Fany y Gurka, y que se llama como no podría ser de otra manera: A corte del toro. Sus chuletones al estilo “brasador argentino” tienen fama en toda la contorná.

Vista de las tres "lamas" y de los "tensores" para la minería

Vista de las tres “lamas” y de los “tensores” para la minería

Si el viajero busca la historia de Guímara poco podrá encontrar, al menos eso me pasó a mí. Se sabe que había un castro Astur que no se ha encontrado, hermano al hallado en Chano (pueblo cercano) en la década de los 90, que bien merece una visita (dista de Guímara un par de Kilómetros). El castro estaría activo durante el cambio de Era, entre el s. I a.C. y el s. I d.C.

Poco se sabe del resto de su historia… un pueblo casi aislado que vivía de sus propios recursos: patatas, berzas, vacas… El siguiente hito histórico es la referida iglesia de San Bartolomé, seguramente reformada en el s. XVIII, con la tipología típica de la zona, en cuya campana se puede leer: 1798 IHS. Otra pista para fecharla son las rejas barrocas de sus ventanas.

Iglesia de San Bartolomé

Iglesia de San Bartolomé

Vistas desde su espadaña

Vistas desde su espadaña

Campana

Campana

Reja de la iglesia

Reja de la iglesia

Y de ahí pasamos a 1931, que con el advenimiento de la II República y su plan de ayuda a los pueblos más desfavorecidos sufrió pequeños adelantos, para intentar de este modo poner a la vanguardia esta región olvidada, y de aquellas… mal comunicada. Las tres fuentes que hay en el pueblo, son claros ejemplos de estas reformas que se acometieron en 1932.

Piedra para afilar navajas de Albacete (junto a la fuente)

Piedra para afilar navajas de Albacete (junto a la fuente)

La economía de la zona del s. XX se basó, además de la ganadería, en la cercana minería, sobretodo de la de Fabero (León), donde muchos jóvenes iban a trabajar. En Guímara aún se puede ver algún balde olvidado y las guías-tensores en la montaña por donde éstos se trasportaban cargados de carbón, conducidos desde las minas a los lavaderos.

La llegada de la Guerra Civil en 1936 supuso un gran revés para Guímara, ya que fue considerado “pueblo rojo”, pues muchos de sus habitantes estaban sindicados en la CNT por la minería. Sus gentes fueron saqueadas, torturadas, asesinadas… llegaban columnas de falangistas a caballo que les prendían fuego a las casas al estilo de la Edad Media… torturaron al pueblo intentando destruir el núcleo familiar. Si el viajero puede le recomiendo un DVD, Nanas sin pan de Eloína Terrón, en el que los mismos habitantes relatan aquellos ásperos años… después de verlo sólo he podido admirar el sentimiento de superación de un pueblo y en particular de sus habitantes… de todo se sale en esta vida.

Sus curiosidades

Sus curiosidades

Queridos lectores, ¿habéis visto la película El laberinto del Fauno?. Trata de la historia del maquis, aquellos guerrilleros que se lanzaron al monte (o a la sierra en este caso) en defensa de sus ideales frente a una dictadura impuesta que rompió la democracia española. Pues bien… después de escuchar la historia del Santeiro, un “escapado” de Guímara, creo que Guillermo del Toro, se inspiró en esta historia real. su nombre fue Serafín Fernández Ramón, conocido por sus ideas de izquierdas pues ya había participado en los sucesos anarquistas de Fabero en 1933, donde se proclamó el Comunismo libertario y los mineros quemaron el Registro y tomaron el cuartel de la Guardia Civil; su grupo fue perseguido y duramente diezmado. Finalmente la Guardia Civil, que había matado al médico que le ayudaba pues Serafín estaba enfermo de tuberculosis, le preparó una emboscada. No se sabe con certeza cual fue el final de éste guerrillero, el caso es que murió con un tiro en 1947 y su cuerpo fue ultrajado como si de un animal se tratase: le dispararon después de encontrárselo muerto, arrastrado por los caminos, robado, semi enterrado… Si el visitante tiene suerte como yo, podrá conocer todavía a algún familiar de este maquis.

La Memoria Histórica de Guímara

La Memoria Histórica de Guímara

Pero no todo van a ser penas, Guímara también tiene días festivos… y con unas danzas que son merecedores de la visita, bueno… eso dice Coral, porque son en verano y no las vimos. Están llenas de simbolismos ancestrales: los cuatro elementos, los cuatro puntos cardinales, varones danzando con palos… Habrá que volver con el calor, para el 24 de agosto, fiestas del patrón.

Pero si el visitante opta por ir en plena nevada, con frio (casi Oº C.), como se nos ocurrió a nosotros, pues siempre podrá hacer alguna ruta por la sierra; o beber un orujo que prepara Elpidio con raíz de regaliz macerada, al tiempo que podrá comer cecina al amor de una buena lumbre.
El orujo de Elpidio

El orujo de Elpidio

Y si la suerte te sonríe… algún pueblo de alrededor te puede agasajar invitándote a su verbena nocturna, donde el champagne y el cava no se dan cita.

Verbena en Fresnedelo

Verbena en Fresnedelo

O podrás jugar con la nieve

O podrás jugar con la nieve

Las rutas que hicimos a Las Médulas, Ponferrada, Chano, etc… serán motivo de otra entrada. Hasta aquí, queridos lectores.

Categorías: 2013 - Viajes del año, Guímara | Etiquetas: , , , , , , | 12 comentarios

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