Moya

El pueblo fantasma de Moya. Cuenca – 2010-II-14

Moya, en la sierra conquense

Moya, en la sierra conquense

¡Ay mis queridos lectores! Ahora que voy de viaje, con el alma serena, escuchando De-pe-che Mo-de (leído tal cual Carmen), retomo la entrada en honor a esa mujer que tantos buenos ratos nos ha hecho pasar en las últimas décadas y que hace unos días murió a sus 88 años. Esta señora es (esperad que coja aire): María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay, vamos… la Duquesa de Alba y Marquesa de Moya entre algunos de sus títulos… Así que hoy os llevo de viaje en su honor a Moya, en la serranía conquense, una más de sus propiedades.

Llevaba mucho tiempo queriendo escribir sobre mi visita a Moya en 2010, y hoy es el día perfecto. Resulta que mi amiga Rosa, buena historiadora y mejor conocedora de mis gustos, me instó a que algún día visitara ese pueblecito fantasma. Un pueblo que se fue despoblando hace ya más de 100 años y que se abandonó totalmente a mitad del s.XX. Así se quedó, tal cual… derruyéndose poco a poco, muriéndose en solitario sin que nadie oyese sus quejidos… en plena consciencia de humildad, sin jactase de su glorioso pasado. Moya se apagó y ahora como sucede en Belchite, puedes pasear entre sus casas e iglesias derruidas, caminando por calles enguijarradas por el que un día ilustres y sencillos pasaron.

Solitarias calles enguijarradas.

Solitarias calles enguijarradas.

Unos amigos me propusieron plan para no pasar los carnavales en Alicantes… y pensé: – “¿dos días? ¡MOYA!”. Y allí que fuimos… ¡¡¡con un frío que cortaba las respiración en aquella sierra!!! Aquello no era un frio normal de febrero, ni tampoco de mil demonios, sería por lo menos de mil setecientos ochenta dos demonios.

Moya emerge de la nada sobre una rocosa peña. Hay núcleos poblacionales cerca, los llamados barrios de Moya, donde comer, dormir y visitar su patrimonio histórico y natural… sobretodo las cercanas Torcas de Palancares que algún día os contaré junto a la aventura de unos cazadores que casi nos tirotean, pero hoy yo no soy el protagonista, es Cayetana de Alba. Las torcas son “depresiones circulares de bordes escarpados”, hundimientos en la tierra, cuya formación se debe tanto a un fenómeno explicable como la erosión del agua o achacable a un fénomeno fantástico como el paso de Godzilla.

Vistas desde el castillo de Moya

Vistas desde el castillo de Moya

A Moya, el pueblo abandonado declarado Conjunto Histórico en 1982, se puede llegar en coche hasta prácticamente sus murallas, algunas de ellas del s.XII. Allí, sobre un cerro de 140.000 m2, se aprecia la posición estratégica y privilegiada que un día tuvo, controlando un amplio territorio. Aunque hay asentamientos prehistóricos será en 1176 cuando se hable en varios documentos de su población árabe. Años después, ya en 1210, el rey Alfonso VIII le concede el fuero a la villa. Cien años más tarde las Cortes castellanas de Valladolid nombraron a Moya como “Puerto Seco”, es decir el lugar de frontera donde pecharán todas las mercancías provenientes de los Reinos de Aragón y Valencia. Pensemos queridos lectores lo que supuso para esta pequeña población tal actividad mercantil… floreció y se enriqueció sin duda, convirtiéndose en un punto geográfico codiciado, además de un hervidero de gentes variopintas. Al Marqués de Villena, don Juan Pacheco, le hicieron los ojos chiribitas y su codicia le hizo poner en sitio a la población en 1451, pero sin fortuna abandonó tal empresa. En 1475, Moya fue confirmada a don Andrés de Cabrera (1430-1511), ennobleciendo a éste los RRCC. Fue esposo de la camarera mayor de Isabel la Católica, doña Beatriz de Bobadilla. El caso es que así se consiguió el rango de marquesado para sus tierras.

Moya

Moya

Si no lo digo reviento. En Villarrobledo existe la calle del Dr. Cabrera… con sus casas solariegas de grandes terratenientes, en honor a Juan de Cabrera Díaz (1658-1730): doctor en teología, escritor… y pariente no muy lejano de los Marqueses de Moya. Así somos los de Villarrobledo.

Iglesia de San Bartolomé. Se aprecian varias fases constructivas (S.XIV-XVI). Totalmente abandonada en 1936.

Iglesia de San Bartolomé. Se aprecian varias fases constructivas (S.XIV-XVI). Totalmente abandonada en 1936.

Iglesia de San Bartolomé hacia 1920.

Iglesia de San Bartolomé hacia 1920.

Con el Renacimiento y el resurgir de las ciudades, sus medievales calles se transformaron y se construyeron las iglesias que hoy vemos, buenos… vemos sus paredazos mientras pisamos sus tejas hechas ya cascotes… Así fue como se convirtió en la característica ciudad convento española, sobre todo tras la construcción del edificio de las Concepcionistas.

Interior de San Bartolomé

Interior de San Bartolomé

Pasear por sus fantasmagóricas calles empedradas te evocan aun pasado que no volverá… a pensar en aquellas personas que nacieron y murieron en Moya y que nunca imaginarían que su pueblo quedaría un día desierto. ¿Habéis leído La lluvia amarilla de Llamazares? Imprescindible para vuestra supervivencia: el monologo del último habitante de un pueblecito de Huesca, que bien podría ser el de tantos núcleos que han quedado orillados de la historia.

Moya, h.1920

Moya, h.1920

Símbolo de su pasado medieval queda el castillo y sus anillos de murallas. Seguramente debemos remontarnos a 1215 cuando Enrique le entregó varias propiedades y el mismo Alcázar de Moya a la Orden de Santiago. Éstos los construyeron aprovechando los restos del s.XII. Pero sería 200 años después cuando el primer marqués de Moya lo trasformaría, haciendo entre otras edificaciones la torre del Homenaje que aún hoy bse aprecia a riesgo que se te derrumbe cuando estés dentro.

Castillo de Moya

Castillo de Moya

Torre del Homenaje

Torre del Homenaje

Aunque no estoy seguro del todo, son 19 castillos los que deja en herencia la duquesa (entre otras propiedades), uno de los cuales es éste. En dos ocasiones visitó la Duquesa de Alba su marquesado: en 1969 y 1987 respectivamente.

P1210345

Iglesia de Moya

Detalle de sus gentes

Detalle de sus gentes

Sé que me repito, pero es un lugar perfecto para una escapada de fin de semana. Si os gustan esos lugares donde “las piedras hablan” no lo dudéis: Moya es vuestro sitio. Mejor abril que enero… eso sí. Y para comer… a Cuenca que os sorprenderá su gastronomía: que si morteruelo, alajú, zarajos… finos finos que os podéis poner.

Plaza del Ayuntamiento y parroquia restaurada gracias a Los Amigos de Moya

Plaza del Ayuntamiento y parroquia restaurada gracias a Los Amigos de Moya

Anuncios
Categorías: 2010 - Viajes del año, Moya | Etiquetas: , , , | 1 comentario

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: