Santa Faz

Santa Faz -Alicante. 2013-IV-11

Rayaba el sol en el horizonte cuando sonó mi despertador el pasado jueves… ¡¡las 6:30!! Sí, mis queridos lectores… esas horas tan intempestivas existen aunque yo no las conociera.

Las cañas preparadas en el claustro de San Nicolás

Las cañas preparadas en el claustro de San Nicolás

A las 7:00 ya estaba yo en la Concatedral de San Nicolás para coger mi “caña de romero con romero” (válgame la redundancia por ser yo el escribiente). Y es que señores, todos los segundos jueves después de Jueves Santo Alicante celebra La Peregrina, una romería que se hace anualmente desde el 17 de marzo de 1487. Aquel lejano año, a la altura del barranco de la Loixa, en plena huerta alicantina (lo que hoy es el monasterio), el lienzo verónico fue sacado en rogativa y en el  transcurso de ésta brotó una lágrima del Rosto. El padre franciscano Villafranca, era en aquella ocasión quien portaba del lienzo de lino, aquel que según la tradición enjugó la cara de Cristo gracias a la Verónica. El suceso fue comprobado por varios caballeros, uno de ellos tocó aquella gota y desde entonces llevó de por vida un dedal de plata en su dedo. Era el segundo milagro conocido, el Milagro de la Lágrima, motivo iconográfico que diferencia a éste de otros paños verónicos.

Réplica de la Santa Faz en la Concatedral

Réplica de la Santa Faz en la Concatedral

A las 7:45 hora whatsapp, ya estábamos todos  reunidos y ataviados con los diferentes enseres que caracterizan a esta romería: pañuelos de hierbas, blusones, cañas, gafas de sol, protección solar del factor 57, bocadillos, etc., etc., etc. El grupo estaba formado por las dos Evas (Galán y Marín), Carmen, Laura, Lidia,  Jose y Loli (los padres de éstas dos últimas), y servidor de ustedes.

El grupo

El grupo

¡¡A caminar!!

¡¡A caminar!!

La romería empieza, como no puede ser menos, desde la conocida Puerta Negra de San Nicolás, llamada así por su mármol negruzco extraído de las canteras de Foncalent. Fue la puerta principal del templo en su origen (es la que mira al mar y la que sustenta al titular de la parroquia), aunque ahora ha quedado relegada a un segundo plano.

La Puerta Negra se abre para dar comienzo a la romería

La Puerta Negra se abre para dar comienzo a la romería antes de que amanezca

La puerta Negra cuando apenas ha amanecido

La Puerta Negra desde el exterior cuando apenas ha amanecido

Instantes después

Instantes después

¿Habéis visto la película 28 días después? ¿o…algún episodio de Walking Dead? Pues así se queda Alicante ese día. No, no… entendedme bien queridos lectores… no es porque los que vivamos en esta ciudad nos convirtamos en zombis mutantes ese día, sino porque la ciudad se queda desierta, tanto que Amenábar bien podría rodar una película al más puro estilo de Tesis. Dicen que son más de 260.000 los romeros asistentes… así que imagínense. Pero sí que es cierto que aquello es un río de gente, tanto que yo sólo me preguntaba mientras caminaba: ¿pero al llegar allí dónde se mete la gente? Y es que señores, la urbanización ha hecho que aquel caserío distante de la capital unos 8 kilómetros no conserve ni prados, ni praderas, ni parajes bucólicos dignos de mención… es más bien una romería urbanita que transcurre por una autovía (cortada al tráfico ese día, eso faltaría) hasta un pueblo pequeño junto al Hospital Universitario.

La Peregrina hacia el monasterio de la Santa Faz

La Peregrina hacia el monasterio de la Santa Faz

Cada uno lleva su propia penitencia…

Unos por defecto...

Unos por defecto…

... y otros por exceso

… y otros por exceso

¿Os acordáis de aquel hombre que dio la primera vuelta al Mundo? No Magallanes sino el otro, el que realmente la completó… efectivamente: Juan Sebastián Elcano. Este hombre capitaneando la nao Victoria consiguió la primera circunnavegación de la tierra el 6 de septiembre de 1522. Dicen que durante las calamidades del viaje el Rostro de Cristo se le apareció a este guipuzcoano, lo que le llevo hacer firme promesa reflejada en su testamento de ir al monasterio de la Santa Faz de Alicante en calidad de romero, o en su defecto pagar la limosna suficiente para que una persona en su nombre cumpliera su voto. Pero no sería hasta el 20 de abril de 1944 cuando la Armada resarciera este olvido, gracias al alicantino capitán de navío Julio Guillé Tato que en su nombre organizó la romería (pobre Elcano si su alma no descansó hasta después de 400 años). Vamos señores… que la Santa Faz viene de antiguo.

Los dos de siempre... que ya salimos hasta en los periódicos

Los dos de siempre… que ya salimos hasta en los periódicos

A media mañana, la verdad es que como el trayecto es tan sumamente corto, apenas al salir del casco urbano de Alicante hay que cumplir con la tradicional paraeta. El origen fue que la acomodada familia de la finca Lo de Die convidaba a rollos de anís y mistela a los romeros, pero ya caída en desuso esta costumbre, es el Ayuntamiento quien habilita un puesto para seguir con esta tradición. En nuestro caso, los padres de Lidia y Laura nos invitaron con su propia mistela y rolletes, he hicimos la paraeta.

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La paraeta con su mistela

El almuerzo

El almuerzo

Con el bocadillo

En la romería dicen que te encuentras a todo el mundo… yo sólo me encontré a un viejo amigo de la infancia con el que jugaba, pero ya crecido…

Mi amigo y yo años después

Mi amigo y yo años después

Cuando llegas al Caserío, si eres un ser al que no le gustan las aglomeraciones puedes echarte a llorar desconsoladamente… porque aquello es un guirigay de miles de personas… unos esperando tocar la reliquia (varias horas de espera), otros comprando botijos en los tradicionales puestos de loza, otros tantos montando en las atracciones, aquellos viendo puestos… la clave es armarse de paciencia, buscar un hueco a la sombra para comer y disfrutar del veraniego día. Y a la vuelta inaugurar el verano con una horchata bien fría.

Monasterio de la Santa Faz

Monasterio de la Santa Faz

Santa Faz 2013

Santa Faz 2013

Como no podía ser menos

Como no podía ser menos

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Santa Faz -Alicante. 2013-II-04

Un café en la plaza de Santa Faz siempre hace que tu espíritu se relaje. Es cierto que hacía “frescoreta” el otro día, pero hay pocos placeres en esta vida como un café caliente en una plaza casi solitaria al atardecer, máxime cuando sabes que es un lugar muy concurrido, bueno… más que un café fue un Cola-Cao con magdalenas. Esa misma sensación la tengo cuando paseo por la playa en invierno… ¡qué privilegio, cómo me gustan esos cafés mientras respiro profundamente!

En la plaza de Santa Faz

En la plaza de Santa Faz

Ayer, mi amiga Eva me insistió en acercarnos a ver la Santa Faz, icono de tradiciones y de fe en Alicante. Se trata del lienzo, o uno de los pliegues, que una mujer piadosa, la tradición le llamó “Verónica” (verdadero icono), utilizó para enjugar el rostro de Cristo cuando Éste subía al calvario para su crucifixión.

Se guarda celosamente en este monasterio custodiado por monjas clarisas. Se trata de un paño de lino con manchas de sangre de Jesús, que en algún momento fue pintado y marcada su cara. Juega en su contra que se trata de un rostro muy pequeño, de un niño de poca edad, pero si la Verónica lo único que hizo fue enjugarle el rostro para quitarle sudor y sangre que le brotaría de la corona de espinas no tuvo que limpiar más que frente y ojos. El Vaticano reconoce tres lienzos, los otros están en Roma y Jaén (llamado Santo Rostro). Este episodio, pese a representar una de las estaciones del Vía Crucis no se encuentra en los Evangelios canónicos. La cita más antigua de este episodio data del siglo V, en el Evangelio apócrifo de Nicodemo. En estos últimos también se habla de que el lino estaba plegado y que la sangre traspasó las tres dobleces.

Mi abuela Caridad contaba esta oración cuando llegaba Viernes Santo, la cual se la enseñó su madre, donde queda patente la religiosidad popular:

Viernes Santo a mediodía,

mientras la gente comía,

Jesucristo caminaba

con una cruz en sus hombros,

de madera bien pesada.

Nadie le salía al paso

excepto una sola mujer

que Verónica le llaman,

con un pañito en la mano

para limpiarle el rostro.

Tres dobleces tenía el paño,

tres caras de Dios pintada.

Una se fue a Belén,

la otra se fue a granada

y la otra subió a los cielos

a buscar a su Madre amada.

Santa Faz

Santa Faz
-Alicante-

Como es mi primera entrada sobre este lugar, hablaré un poco de su historia:

Según una tradición que ya existía en el siglo VIII, Verónica viajó a Roma a presentar el paño al emperador romano Tiberio ya que el velo poseía propiedades milagrosas, como quitar la sed, curar la ceguera o incluso resucitar muertos. Existe el convencimiento de que el lienzo estaba presente en la antigua basílica de San Pedro durante el papado de Juan VII (705-8).

De manera más local, la tradición dice que Monsén Pedro Mena, a la sazón párroco de San Juan de Alicante, viajó a Roma y allí se le regaló el lienzo que había salvado de la peste a Venecia. El primer milagro fue descubierto cuando el paño verónica, pese a colocarse en el fondo de un arcón, siempre aparecía en la parte superior; el referido arcón fue quemado durante la Guerra Civil (1936-1939). El segundo milagro constadazo fue el día 17 de marzo de 1489, cuando el párroco sacó la Santa Faz para pedir lluvia, y llegada la comitiva a al Barranco de Lloixa, actual ubicación del monasterio, el padre franciscano Villafranca no pudo sostener el lienzo del peso y vieron los presentes como brotó una lágrima del lienzo.

Que del ojo derecho de la Santa Faz salía una lágrima que corriendo hasta la mejilla, se paró en ella y creció […] Uno de los presentes , deseoso de certificarse si la lágrima era pura ilusión, se atrevió a tocarla con el dedo y viendo que ésta se reventó al contacto, quedó confirmado en la verdad del milagro, y dio testimonio de él todos los días de su vida, porque llevó siempre un dedal de plata en aquel dedo, por respeto y reverencia a portentosa lágrima de la venerada Faz del Señor (Federico Sala “ La verdad sobre la Santa Faz” p. 85).

Al poco, aquel milagro se interpretó como el lugar elegido para levantar un monasterio que albergase aquella reliquia de la pasión de Cristo.

Todo Alicante se vuelca con la Santa Faz, creyentes y no creyentes se acercan al caserío para pedir o dar gracias, para conectarse con su yo espiritual. La religiosidad popular se hace patente en cualquier rincón…

Icono de la Santa Faz en la fachada de la concatedral de San Nicolás

Icono de la Santa Faz en la fachada de la concatedral de San Nicolás

El resto de milagros, y andanzas por aquel caserío alicantino, lo iré contando en sucesivas entradas.

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