Benitachell

Cala Llebeig en Benitachell -Alicante. 2013-VII-07

Queridos lectores veraniegos… hoy viajamos al norte de la provincia de Alicante para visitar una escondida y casi inaccesible cala. Os la descubro sin ánimo de fomentar envidias contra mi persona y que el “mal de ojo” se haga patente.

Hicimos la Ruta de los Acantilados con un grupo de senderistas alicantinos, los “Senderistas unidos por la amistad“, un grupo simpático y acogedor que sale a caminar todas las semanas; yo era la primera vez que lo hacía con ellos. Fue el pasado domingo, partíamos Lidia, Eva, Jessica y un servidor de ustedes muy temprano, para así evitar las altas temperaturas que se suponía que alcanzaríamos a lo largo del día (y que alcanzamos al poco de salir). Nos dirigimos sin mucha dificultad a Benitachell, en la comarca de la Marina Alta, bien conocida por sus bonitos paisajes: verdes, cuidados y con aguas limpias, de azul intenso (vamos, casi caribeñas); cerca de los municipios de Teulada y Jávea.

De Benitachell a su “pedanía” La cumbre del sol. Eso de “pedanía” suena a antiguo y a rural, nada que ver señores, pues se trata de una de esas urbanizaciones blancas, con vistas privilegiadas sobre el Mediterráneo, llena de muchos europeos  y poco españoles, recordándonos series como Beverly Hills o Melrose Place.

De ahí se desciende vertiginosamente a la cala Moraig, que luego os hablaré de ella, ya que antes de llegar sale una carretera hacia la derecha, donde nosotros aparcamos y empezamos a caminar por un sendero señalizado para nuestra misión, que como ya os he dejado intuir, circula por acantilados cuyas vistas son espectaculares: silencio, naturaleza, mar… y sol, mucho sol en julio.

Tras 2’5 Km. de paseo, fotos y risas llegamos a nuestro objetivo: la cala Llebeig. Se trata de una pequeña, aislada y casi inaccesible cala de cantos rodados donde parece haberse detenido el tiempo.

Cala Llebeig

Cala Llebeig

No se puede decir que es una playa virgen porque la impronta del ser humano se ve desde arriba, antes de descender a ella. Pero al llegar… y ver esas encaladas casas, pescadores arreglando sus redes con la piele curtida al sol, las barcas varadas  en la orilla… uno apenas puede detener su imaginación y recrearse con esa imagen nostálgica casi del recuerdo.  Sin hacer mucho esfuerzo, yo que miro con ojos de historiador, puedes teletrasportarse al pasado y disfrutar.

Marineros

Pescadores en la cala

Al llegar, un compañero senderista, me contó la historia del lugar con lo que eso conlleva: tomar consciencia in situ de sus gentes, sus casas, de lo vivido allí… uno puede pasar por un lugar, pero el lugar puede que no pase por él… si conoces la historia no es así, te llena en profundidad.

La playa es el resultado final del Barranco de la Viuda (también por ahí se puede acceder pero creo que con mayor dificultad). En la antigüedad le llamaban la playa de los “contrabandistas”, porque era un lugar perfecto para desembarcar productos destinados al mercado negro y straperlo, principalmente telas y tabaco; para que luego con ayuda de bestias de cargas, hombres y mujeres condujeran los fardos por el referido barranco a Benitachell.

Un pequeño guardián en la playa

Un pequeño guardián en la playa

Las blancas casas que os he comentado, ahora de pescadores, en origen fueron un pequeño retén del Cuerpo de Carabineros (en España se dedicaban a puertos y fronteras) que a partir de 1940 absorbió sus competencias la Guardia Civil, con el fin de evitar el trasiego de mercancías ilegales. Me recuerda todo esto a la última película de mi paisano José Luis Cuerda: Todo es silencio, que muestra la evolución histórica en Galicia del contrabando de alcohol y tabaco al de las drogas actuales.

Retén de carabineros hasta 1940

Retén de carabineros hasta 1940

La tarde ya os la podéis imaginar, provisto de mis escarpines nuevos (que Lidia instó la tarde anterior a comprarlos) y con gafas de buceo con snorkel, nos pasamos todo el día buceando, viendo sorprendentes fondos marinos, unos buscando a Nemo y otros Dory. Os pongo una bamda sonora para animar el post.

Buscando a Nemo en el fondo del mar

Buscando a Nemo en el fondo del mar

El regreso a casa fue por el mismo lugar, pero ya dando la sombra por esos acantilados cortados de la sierra El Moraig. En esta ocasión sí que llegamos a la cala Moraig.

Cueva en la cala Moraig

Cueva en la cala Moraig

Esta última cala sí que está preparada para la vida moderna: con chiringuito, sombrillas, socorristas… y tras un helado (esta es mi recomendación culinaria de hoy) y tras visitar la cueva que hay allí (con las fotos pertinentes), regresamos a nuestro Alicante natal.

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Categorías: 2013 - Viajes del año, Benitachell | 1 comentario

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