El Ballestero

El Blanco, ánima muda de El Ballestero. Albacete – 2015-XII-28

Una de las tradiciones más antiguas de la provincia de Albacete se encuentra en El Ballestero, y no, no es una inocentada que os gasto amigos.

Localidad que se sitúa a 70 Km al noroeste de la capital, enclavado en un paisaje verde… de monte bajo con suaves ondulaciones propias del Campo de Montiel, antesala por su límite meridional con los aledaños de Sierra Morena y en el oriental, con la Sierra de Alcaraz. Además linda con las Lagunas de Ruidera, cabecera del río Guadiana.

Torre de la iglesia de San Lorenzo (1770).

Torre de la iglesia de San Lorenzo. Data del 1770, anexa a la nave del crucero y el presbiterio del S. XVI, según traza del afamado Andrés de Vandelvira.

Allí he viajado hoy, queridos lectores míos, cual turista; era el único junto al cámara de los informativos de TV Castilla-La Mancha. Os aseguro que los vecinos sabían que yo era forastero… y yo sabía que ellos lo sabían. Es algo raro de explicar, no por mis náuticos o mi cámara de fotos al hombro (que también), sino porque El Ballestero cuenta con 440 habitantes… y eso hace que se conozcan todos. Además, lo bonito es ver como esta tradición es algo muy local a pesar de su antigüedad… yo como único curioso… se respiraba un ambiente vecinal, de barrio, calles solitarias…

Todos los 28 de diciembre sale por las calles el Blanco desde el s. XVI según reza la tradición. Menos mal que hoy ha sido un día soleado. Un “alma en pena” que hoy nada más bajarme del coche ha llegado por mi espalada, no para asustarme, al contrario; pero sí para pedirme limosna al toque de una campanilla. Hoy en día ese dinero va para una ONG, antiguamente se sufragaban misas en honor de las “benditas ánimas del purgatorio”.

El Blanco vaga solitario y mudo por las calles de El Ballestero

El Blanco vaga solitario y mudo por las calles de El Ballestero

La doctrina del Purgatorio ha sido una enseñanza constante dentro del catolicismo: un estado transitorio de purificación y expiación donde, después de la muerte, las personas que han muerto sin pecado mortal pero que han cometido pecados leves no perdonados o graves ya perdonados en vida pero sin satisfacción penitencial de parte del creyente. Limosnas, oraciones y sobre todo misas hacían que estas almas alcanzasen la gloria. Si desde antiguo así se ha creído, fue el Concilio de Trento de 1563 (el de la contrarefoma que siempre cito) el que marcó nuestras tradiciones de hoy en día, fue una eclosión de tradiciones y muestra de religiosidad popular. El Blanco es una de ellas sin duda hasta llegar a nuestros días. Por si os lo estáis pregunto… efectivamente, se interrumpió durante los años de 1936 a 1938, años de la guerra civil.

El Blanco o ánima muda

El Blanco o ánima muda

Cuando la patrona del pueblo, la Virgen de la Encarnación, era llevada en romería a su ermita para que pasase allí los meses estivales… el sacerdote se llevaba la campana de el Blanco, dejándola allí en espera de ser “robada”. Una persona anónima se la llevaba y ese año hacía de Blanco, bien por tenerlo ofrecido o en acción de gracias, bien en cumplimiento de la promesa que hiciera una antepasado y que no pudo cumplir en vida. Hoy va por rigurosa lista, en donde ya están asegurados los próximos 20 años como mínimo… por lo que “el robo de la campana” es un mero símbolo.

El ánima llama a la puerta y abre sus alforjas

El ánima llama a la puerta y abre sus alforjas

El blanco o Ánima muda, tras confeccionarse la ropa blanca (símbolo de pureza para alcanzar la gloria) y hacerse con unas alforjas, se tiene que asegurar el anonimato, tapándose cara y manos, así como guardar silencio como alma muda que es.

Toca la campana, único símbolo que pasa de generación en generación, y si no salen a recibirlo toca el llamador o timbre de la puerta… los habitantes salen y le echan unas monedas… antiguamente también recogía en las alforjas (de lana tejida en telar manchego por los colores) comida: unas patatas, unas tortas, un pan… algún dulce… que luego se repartía entre los más pobres de El Ballestero.

Un imprescindible: vestir de blanco y llevar la cara tapada

Un imprescindible: vestir de blanco y llevar la cara tapada

Otro: la campanilla

Otro: la campanilla, quien la obtenga ese año será Blanco

Y las alforjas para recoger la limosna

Y las alforjas para recoger la limosna

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Así pasa toda la mañana, calle arriba, calle abajo… entre curiosos, vecinos que le hacen fotos y chiquillería que le siguen.

Era curioso oír esta mañana a los vecinos de El Ballestero, apostando por descubrir la identidad de su vecino/a. Me decían esta mañana:

-¿Han dicho ya quién es el Blanco?

-Pues no señora, yo acabo de llegar de Albacete.

-Pues yo creo que es una mujer este año.

-No sé… no conozco a nadie…

-Sí, sí… tiene juanetes ¿no los ves?… esa forma de los juanetes es de mujer…

Y yo, amigos… disfrutando ojiplático como un niño viendo estas arraigadas costumbres… y escuchando los corrillos de vecinos. Me han tratado genial, todo hay que decirlo, tratan al visitante como uno más de la familía, pues se han volcado conmigo en explicaciones, ayuda y muestra de simpatía.

Como siempre os recomiendo: imprescindible de ver una vez en la vida, patrimonio no tangible llego de arraigo. Visitad El Ballestero el 28 de diciembre por la mañana… que no es una inocentada.

Los vecinos comentan y especulan sobre la identidad del Blanco de este año

Los vecinos comentan y especulan sobre la identidad del Blanco de este año

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Categorías: 2015 - Viajes del año, El Ballestero | Etiquetas: , , | 1 comentario

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