Albacete (capital)

Cervantes y la Posada del Rosario. Albacete – 2015-III-18

Hoy llueve en la capitaleja.
Ha amanecido nublo, que dirían los antiguos. Bueno… que decimos los antiguos.
Cae una pequeña llovizna de manera intermitente… lluvia fina que apenas moja; me gusta salir sin paraguas como si de un París del s.XIX se tratase. Me embeleso mirándola al trasluz sobre las tejas árabes de la Posada del Rosario. ¡Luego diré que no me ha cundido la mañana!
¡La dejaremos caer! (sí, José Manuel, ¡cuánto daño me hizo el MBAD!).

Posada del Rosario

Posada del Rosario

Ayer se anunciaba a bombo y platillo en todos los telediarios que se habían hallado los restos mortales del Príncipe de los Ingenios en el convento madrileño de las Trinitarias. Hoy lo leíamos en la prensa. El Manco de Lepanto, Miguel de Cervantes, murió en el 1616. Dos días antes firmaba su última novela Los trabajos de Persiles y Sigismunda: “Ayer me dieron la extremaunción, y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir […]”.
Cuenta la tradición albacetense que Miguel de Cervantes se hospedó en la posada del Rosario, actual sala de estudio desde donde os escribo estas letras. Es más… se dice que escribió un pasaje de su inmortal don Quijote, tal vez fuera en la misma sala en la que hoy me encuentro yo.

Gótico y Renacimiento unidos en la posada

Gótico y Renacimiento unidos en la posada

La Posada del Rosario es un edificio cuadrangular situado en pleno corazón de Albacete, entre la calle del Tinte y la del Rosario, ésta última principal arteria que daba acceso a la ciudad. Según la época la posada estaría a las afueras para facilitar la entrada con caballerías y demás carruajes; frente a la “Villa cerrada” y su casco antiguo con el cerro de San Juan y casa adyacentes.
Típica construcción popular del s.XVI con rasgos gótico-renacentistas. Me acuerdo perfectamente de su inauguración tras la remodelación y puesta en valor que se hizo en 1995. Aún conservo algún folleto de las exposiciones que se llevaron a cabo.
Os contaré rápidamente cuatro “curiosas curiosidades” del edificio por si el viajero se detiene en esta ciudad y decide visitarlo. Se accede por una puerta falsa, llamada popularmente como “de los picos”. Ésta perteneció a la casa de los condes de Villaleal, en la calle Gaona; fue  demolida en 1977. A caballo entre el renacimiento y el barroco destaca por su profusa decoración de “puntas de diamante”. Algún iluminado dijo: “¡Uy! ¿qué tenemos aquí? ¿una fachada vieja? pues ponedla en la Posada… total qué más da 100 años arriba que abajo… si nadie lo va a notar”. Y ahí está descontextualizada desde el 1995.

Fachada de los Picos

Fachada de los Picos

Una vez dentro, a mano izquierda sobre la recepción, el visitante podrá admirar la enorme chimenea que tenía la Posada. Si tenéis buena imaginación recread la situación: el fuego, los calderos, el olor a cocina de fogón, el trajinar de la posadera para dar comidas a sus huéspedes… Es magnífico y enorme su tiro… ríanse ustedes de la chimeneas del Palacio Nacional de Sintra en Portugal.

Lo que fuera la antigua chimenea

Lo que fuera la antigua chimenea de la posada

Una vez dentro, parafraseando a mi gran Felipe II os digo: -sosegaos, sosegaos… Su patio cuadrado, con sus balconadas de madera sustentadas por columnas de piedra es digno de admirar, el ambiente de estudio y silencio se presta a ello; es un oasis de silencio en pleno centro albaceteño. Allí hay que ver los restos de su antiguo pavimento enguijarrado, haciendo florituras y dibujos vegetales o geométricos.

Antiguo suelo de guijarros

Antiguo suelo de guijarros formando espigas

Para terminar hay que descubrir e intentar leer el graffiti escrito que se descubrió en la pared de la galeria superior. Una curiosidad que pasa inadvertida hasta para los propios habitantes de Albacete. Para facilitaros el trabajo, pone: “Cuando os veo, mi Dios, de amor herido y por mi culpa en una cruz clavado, Siento, Señor, el haberos ofendido y lo que redimirme os ha costado […]”

Graffiti descubierto en la pared

Graffiti descubierto en la pared

Cuando vengo procuro que me den la sala de estudio más alejada para pasearme por el patio, ver el cielo sobre sus tejas… y recrearme cual bohemio.

Retroceded con la imaginación doscientos o trescientos años atrás, que merece la pena en esta posada. Os dejo con un pasaje de la Ilustre fregona de Cervantes para que podáis crear aquel ambiente:

«Aquella noche hubo un baile en la puerta de la posada, de muchos mozos de mulas que en ella y las convecinas había. El que tocó la guitarra fue el Asturiano; las bailadoras, amén de las dos gallegas y de la Argüello, fueron otras tres mozas de otra posada. Juntáronse muchos embozados…»

Detalle

Posada del Rosario

 

Categorías: 2015 - Viajes del año, Albacete (capital) | Etiquetas: , | 2 comentarios

La Mancha y su esparto – Albacete. 2014-02-28

Estimados amigos hoy volvemos viajar a La Mancha manchega, a la tierra que me crió: Albacete. Y aunque no sé si llegaréis a tiempo os voy hacer una recomendación para el alma, tenéis que visitar la exposición

Esparto: naturaleza y cultura.

Caracolera

Caracolera

Bien sabéis los que me conocéis de mi afición al esparto desde pequeño. Ayer haciendo cuentas con mi madre concluimos que con 7 años recogí mi primer manojo de espato en el monte de Las Beatas, junto a la finca Las Olivas de Villarrobledo; fue el Jueves Lardero de 1987, hace justamente 27 años. Allí donde mis abuelos y mi madre permanecieron muchos años de su vida trabajando empezó toda una afición. Y fue con doce años (1991) cuando consciente de lo que era el esparto insistí a mi abuelo Emilio para que me enseñara, y cuando me levanté aquella mañana allí me tenía empezada una pleita basta de 15 ramales.

Una antigua sera de pleita fina, elegantemente elegante

Una antigua sera de pleita fina, elegantemente elegante

Luego tantos otros esparteros de Villarrobledo (pastores o labradores, pues el esparto allí era una tarea complementaria (“El que trabaja el esparto, nunca de pan se ve harto”) me enseñaron de manera generosa su pequeña sabiduría rural para ir completando trenzados; recuerdo que todos venían a decirme: “nadie nace enseñao”. Hace ya mucho de aquello, tanto que ya no viven los que fueran mis maestros y amigos: El hermano Santiago Quiso de 92 años con su collarzo de 9 ramales, el hermano Manuel con sus asas finas, los canastillos del hermano Monterilla que tenían fama para los otorgos, el Piti, en hermano Zambombita, Francisco Salero, Juan Antonio Montejano con sus empieces de pleita en nudo…

Conocí a la hija de Ángel el Viejo, pastor muy fino, tanto que lo buscó una iglesia de Madrid para que esterara el altar mayor. Curiosamente estuvo con mi bisabuelo Emilio y le enseño cosas de esparto a mi abuelo cuando éste era pequeño; y años después con mi bisabuelo Juan Manuel y mi abuela que era pequeña. Luego mis abuelos se casarían y Ángel le hizo a mi abuela para su ajuar una escoba de las de barrer la artesa de amasar el pan. Una obra tan fina que llamaba la atención. Su hija me regaló la aguja de su padre que guardo como un tesoro junto a las de mi abuelo.

Aguarillas para la bicicleta

Aguarillas para la bicicleta

También conocí en Villarrobledo a la hija de Víctor el Pleitísta. Familia que sólo se dedicaba a este arte. Entre las obras que hicieron por los años cuarenta o cincuenta, según me contaba, era forrar durante la noche de la actuación los baúles y arcas a los artistas invitados a la feria del pueblo. Entre los que me acuerdo: Cantinflas o Marifé de Triana.

Pues bien mis incondicionales lectores, la Universidad Popular (UP) de Albacete, con el maestro José Fajardo a la cabeza como profesor, sigue trabajando para que en parte no se pierda esta seña de identidad tan Mediterránea.

Pleita del queso entre las dos flores

Pleita del queso entre las dos flores

Resumiendo muy mucho para los “lectores de fuera”, el esparto es una planta silvestre cuyas finas hojas se trenzan (bien de forma natural, bien tras un proceso de maceración y majado). Desde el Calcolítico tenemos constatación de ajuares funerarios en aquellas sociedades cada vez más complejas y jerarquizadas, la excavación más típica es la de la Cueva de los Murciélagos de Albuñol (Granada); que si sois tan frikis como yo tendréis que ir al Arqueológico de Madrid exproceso a ver esas sandalias o capachos con más de 5000 años en perfecto estado de conservación.

La industria del esparto fue creciendo, pasó de ser algo gremial, de carácter familiar y artesano, a industrializarse y casi mecanizarse en el s. XIX (Cieza o Hellín por ejemplo). Y finalmente empezó a decaer en los años 60 sin casi posibilidades de remontar, pues la llegada de los plásticos y otros elementos menos “rústicos” le hicieron una competencia desleal. Y ahora, algunos aficionaos mantenemos viva esta artesanía recordando su pasado, si no glorioso, sí ancestral.

Detalle de una cesta engalanda con encaje de bolillos

Detalle de una cesta engalanda con encaje de bolillos

Artesanos como son: Alborada Bermúdez, Alfonso Azorín, Alfonso García, Alfonso Mansanet, Alfredo Martínez, Ángel Cuevas, Antonia Martínez, Antonio Baídez, Arturo Ballesteros, Bernabé, Blas Gómez, Carlos Hernando, Custodio Alcázar, Daniel García, Epifanio Rodríguez, Esperanza Díaz, Fernando García, Jesús García, Joaquín Hernández, José Fajardo, José María Guerrero, José Reíllo, Juan Antonio Juárez, Juan Cuevas, Loren Cortés, Lorenzo Rodrigo, Luis González, Luis Mondéjar, María José Jiménez, Melquíades León y Rafael Sacasas, son los que han expuesto sus obras durante una semana en la UP. Se cuentan más de 350 objetos que en parte os he fotografiado.

Para ir al mercado como un señor

Para ir al mercado como un señor

Verdaderas filigranas  muestras de arte y paciencia se han dado cita allí  estos días. Se pueden ver obras tradicionales como baleos (alfombras), alborgas (espardeñas / calzado), garrafas o calabazas de cuello forradas o espuertas y capachos. Pero también nuevas adaptaciones como el “sillón de María Antonieta”, un carro de la compra o una lámpara. Y no olvidemos verdaderas virguerías en miniatura representando oficios, personas o útiles ya desaparecidos: la media fanega, la trilla, una morcillera, un “chanvilero” (heladero), el Papa en el papamóvil, D. Quijote y Sancho… y un sin fin de cosas más dignas de admirar largo y tendido.

El salón de té

El salón del té

Una plaza de toros y el antiguo Depósito del Sol

Una plaza de toros y el antiguo Depósito del Sol

Miniaturas de fina confección

Miniaturas de fina confección

Vamos… yo me hubiera pasado horas y horas allí, contemplando empieces, remates, puntadas y cómo se solventan problemas para conseguir la figura final, cuales ingenieros industriales.

La muestra se complementa con paneles informativos e útiles procedentes de colecciones particulares: agujas, mazas, cogederas…

DSC_0221

Herramientas. Las cogederas en primer plano son réplicas medievales

Poco más os puedo decir amigos… que hoy es día 1 de marzo, y llegará pronto la primavera y el calor; como decían los “viejos” de Villarrobledo: “En marzo, ni gachas ni esparto”.

Bien podría ser un Armani o un Gucci...

Bien podría ser un Armani o un Gucci… y unos Manolos a los pies

Por si podéis ir a verla el lunes a primera hora antes de que la quiten:

Sala de exposiciones: Casa de la Cultura José Saramago. C/ Cardelan Tabera y Araos s/n. Horario: 9 a 14 y de 17 a 22 horas. Pero bueno… termina este lunes.

Categorías: 2014 - Viajes del año, Albacete (capital) | Etiquetas: , | Deja un comentario

El Pasaje de Lodares – Albacete. 2013-XII-31

Me he ido a dar un paseo y así fotografiaros el céntrico Pasaje de Lodares en Albacete, bajo un frio de mil demonios, de esos secos de la Castilla cuando el reloj digital marca 0º C . Es mi apuesta para esta Noche Vieja… no es que sea muy arriesgada, pero al menos es un lugar emblemático para cerrar este año.

Interior del Pasaje de Lodares. 1925

Interior del Pasaje de Lodares. 1925

Está en el “centro centrísimo” de la capitaleja, une las comerciales calle Mayor y del Tinte, arterias de la ciudad. Declarado Monumento en 1996, fue restaurado en 2001. Se trata de una de las tres galerías comerciales y residenciales que existen en España; Valladolid con su Pasaje Gutiérrez y Zaragoza con el del Ciclón son las otras dos muestras existentes. ¡En algo tendríamos que ser únicos!

Fachada principal. Calle del Tinte

Fachada principal. Calle del Tinte

El pasaje es un símbolo de Albacete, aunque se clasifica dentro de arquitectura modernista, permítanme ustedes decir que yo lo considero claro ejemplo del eclecticismo de los años 20, tan de moda durante la Belle Époque. Y es que fue proyectado en 1925, en plena burbuja económica; recordemos amigos que aquella gente, como la del 2000, también “ataban los perros con longaniza y los apedreaban con magro”… hasta que llegó las crisis, aquella en 1929. Hago hinca pie en 1925 porque el Modernismo ya estaba casi extinguido en pro del eclecticismo o del novecentismo, y aunque en las capitales de provincias siempre llega todo más tarde… las nuevas corrientes siempre llama más la atención y son mejor aceptadas. Que sí lectores, que tiene pequeñas reminiscencias modernistas, pero a mi parecer muy pocas para poderlo clasificar dentro de este estilo.

Detalle de los balcones

Detalle de los balcones

Fue Gabriel Lodares Lossa quien encargó al arquitecto valenciano Buenaventura Ferrando Castells (Sueca, 1881 – Albacete, 1951) la construcción de este pasaje. Lodares era natural de Tébar, pequeño pueblo de Cuenca que en la actualidad tiene unos 270 vecinos, pero afincado en Albacete llegó a ser un hombre influyente… de ahí esta magna obra. Fue alcalde en dos ocasiones (durante la segunda consiguió la traída de aguas potables) y declarado Hijo Adoptivo.

El pasaje estaba inspirado en las galerías comerciales italianas… que sí señores, que Albacete era una pequeña Milán con su Galería Víctor Manuel II en pequeño… casi de juguete, pero llenas de glamour, elegancia y buen vestir.

Detalle de la entrada

Detalle de la entrada

La edificación, tanto antaño como hogaño, es de carácter privado. Consta de galerías comerciales en los bajos y en la entreplanta, y sobre éstos viviendas en sus tres plantas. El techo es un enorme tragaluz de hierro y cristal, como era la moda que surgió a finales del s.XIX. Todo ello adornado con esculturas de niños sujetando guirnaldas, frutas, columnas renacentistas con adornos evocadores neobarrocos y modernistas. También cariátides que presentan la Industria (con una rueda dentada), la Riqueza de la Tierra (portando una cornucopia), las Artes Poéticas (tocando una lira) y las Artes Liberales (sosteniendo una pequeña escultura y un martillo); y todo ello baj la atenta mirada de Mercurio, dios del comercio. Don José Tejados, afamado rejero de albaceteño, se encargo de diseñar los balcones.

Detalle de una cariátide

Detalle de la cariátide “Riqueza”

Por el día permanece abierto para el tráfico de peatones, pero llegada la noche sólo los vecinos tienen acceso a él ya que sendas entradas son cerradas por unas rejas de hierro forjado; sobre éstas se leen las iniciales del que fuera su dueño: G.L., que para algo lo pagó él.

Gabriel Lodares, detalle de la entrada

Gabriel Lodares, detalle de la entrada

Todo el conjunto fue diseñado, como no era de esperar menos, para una alta burguesía albaceteña con un alto poder adquisitivo. Viviendas repartidas en diversas escaleras y locales casi de lujo en alquiler. Hoy, a pesar de su ubicación y majestuosidad, dan la sensación de que se han quedado un tanto anticuadas puesto que apenas tienen luz natural, algo que hoy por hoy es fundamental para mí.

La “curiosa curiosidad” de hoy es que sus dos fachadas son asimétricas. La de la calle del Tinte es la más grande, monumental y espectacular, también es la más lucida por la anchura de la calle, ya que la calle Mayor es mucho más estrecha y apenas deja ver la fachada. Si el ávido viajero se detiene un momento a mirar, a levantar la cabeza y saborear, y no hace como la mayoría de los transeúntes que pasan inmersos en la vorágine de la rutina y de las prisas, pronto advertirá que esta última fachada es asimétrica, mucho menor que su hermana de la calle del Tinte, e incluso son más estrechas las tiendas de su parte derecha… y es que señores, Grabriel Lodares luchó por comprar la casa contigua, en la que hoy hay una farmacia, y así conseguir un rectángulo perfecto para la edificación de su pasaje, pero no hubo suerte, aquellos propietarios no cedieron a los intereses del primero.

Fachada asimétrica de la calle Mayor

Fachada asimétrica de la calle Mayor

Todo el conjunto marca un ritmo arquitectónico digno de admirar. Os invito a pasearlo, son apenas 50 metros… ideales para bajar las cenas de estos días. Feliz 2014.

 

 

BIBLIOGRAFIA:

GARCÍA-SAÚCO Meléndez, L G. “Albacete en su historia” Catalogo de la Exposición. Ayuntamiento de Albacete 1991.

MIRO, Miguel “La Mancha blanca”, Madrid 1991

SÁNCHEZ DE LA ROSA, J. “Balada de la calle Cornejo”. Albacete 1983.

Categorías: 2013 - Viajes del año, Albacete (capital) | Etiquetas: , , | Deja un comentario

Feria de Albacete. 2013-IX-14

Ay mis queridos lectores, lo sé… os tengo abandonados. Vosotros queriendo leer mis peripecias por estos mundos y yo dándoos esquinazo… mea culpa, mea culpa, mea maxima culpa. Sé que sabréis perdonarme, pero la vuelta al “cole” está siendo más dura de lo que esperaba.

 Para terminar el verano os quería hacer dos entradas. Hoy os dejo una, y prometo la segunda para finales de semanas. Total ya estamos en otoño, así que tarde llego de todas formas.

Hay una fecha en la vida de todo manchego albaceteño que marca el final del periodo estival y el principio de un largo y frío invierno en la meseta castellana. Hablo de la Feria de Albacete. Del 7 al 17 de septiembre (¡¡¡que vengan a superarnos en días!!!)

En la antigüedad, os hablo de unos 350 años como mínimo, hasta bien entrado los años 70, la feria marcaba el final de las tareas agrícolas. Para esas fechas el grano ya estaba recolectado, trillado y amontonado en las cámaras. El 7 de septiembre era el final del “agosto” para dar paso al nuevo ciclo anual agropecuario: que si vendimia, que si olivos, que si vamos a labrar… Por tal motivo la gente (no sólo de la capital) se desplazaba a la feria para comprar y apertrecharse de los útiles necesarios para sus faenas: que si las horcas de madera para luego sarmentar, que si una sartén de tres patas que la otra está ya enrobinada, que si vamos a comprar dos jarrones para los chorizos que luego a luego tenemos que hacer la matanza, que si una navaja, ya que estamos por aquí me llevo dos pastillas de turrón blando…

Hablar de Feria es hablar de "redondeles" y navajas

Hablar de Feria es hablar de “redondeles” y navajas

Con el tiempo, ya perdido ese carácter de feria medieval, y convertida el feria lúdico-festiva (aunque conserve muchas reminiscencias de antaño), la feria seguía marcando ese final de vacaciones escolares para los que vivíamos en Albacete, y así se imponía la “vuelta al cole” forzosa a los que, niños como yo, preferíamos seguir jugando con los “playmobiles” que nos habían feriado nuestros padres dentro de los redondeles;  en mi caso cada noche tenía que caer uno en juguetes Legorburo, situados junto a la puerta que sale a la Cuerda, en el callejón de entrada al Ateneo.

Los redondeles amigos, por si alguna vez vais, es el recinto ferial. También se le conoce como “la sartén”. Estudiando Historia en 3º BUP descubrí que es una edificación con clara influencia borbónica, sí sí, del s. XVIII, cuando Felipe V ganó la guerra. Él fue quien dio en 1710 el privilegio de celebrar una feria franca anual, y ya en 1783 se construyeron los círculos concéntricos (de ahí redondeles) que albergarían hasta la actualidad los puestos comerciales típicos. Es un monumento en pleno casco urbano declarado como Monumento Histórico-Artístico. Pensemos que con los Borbones en España, siglo XVIII, es cuando llegar el Barroco a estas tierras… si hay algo que pudiera romper línea recta y austera del Renacimiento era sin duda el círculo/redondel en el Barroco. Ahí tenemos la planta de nuestra Feria, al más puro estilo Barroco-popular.

Detalle del Templete central

Detalle del Templete central

Después de todo mi rollo histórico, que nunca está de más, os contaré como ya os podéis imaginar mi día en la feria. Podemos hablar de casi 24 horas seguidas… imagínense si viviera allí, qué 10 días pasaría… terminaría “pelechando” que dice mi amiga Mentxu.

Primera parada. A primera hora del sábado: vaquillas. No es que yo sea muy taurino, ¡pobre animal… mareado y más mareado por 4 “destalentados”!, que como no vayan ebrios y la vaquilla les de un empujón no te lo pasas bien (así de maligno soy). Yo recordaba haber ido con mi abuelo y hermana hacía la friolera de… 25 años?? Y mirad, me sorprendió ver tanta gente allí y tan temprano.

La plaza de toros albaceteña en Feria

La plaza de toros albaceteña en Feria

Segunda parada: el chocolate. Allí que me fui con mi amigo Alfonso a desayunar, como señores, a la Plaza Mayor… No es que hubiéramos quemado muchas calorías corriendo delante de la vaquilla, pero había que “tomar un bocao”; no os lo he dicho pero nos sentamos junto a la bandera de la Plaza de Toros, vamos que allí no hubiera subido el animal a por nosotros.

Tercera parada: vuelta a la Feria a ver puestos, redondeles y la tradicional visita a la Patrona. Bueno… y al stand de la Diputación que siempre tienen cosas “viejunas” de las que me gustan a mí.

Cuarta parada: aperitivo. Que si unas cañas, que si unas gambas, que si unos mejillones… Lugar: antiguos Seycas (otro clásico).

Quinta parada: mojito. Ya sin Alfonso… me junté con Lourdes y unos peregrinos del camino de Santiago, con los que me eche unas risas, una tómbola, un “saltamontes” y ya medio mareado otras risas, total estábamos en Feria. Lourdes y un servidor de ustedes, como bien sabréis a estas alturas de la película, fuimos Manchegos de Honor de la Feria… ¡ay, ya ni me acuerdo en qué año fue! Bueno… éramos jóvenes.

Sexta parada: la cena. Aquí sí, aquí ya tocaban las viandas manchegas, no hay nada como un par de platos de chori-morci para coger impulso para la noche.

Séptima parada: El alcohol ya empieza hacer estragos, no me acuerdo.

Octava parada: primeras copas. Lugar: Ateneo. Un clásico más. Allí veo a Marco, lo saludo a riesgo de mi vida y la de mis amigos.

Novena parada: son las 2:00 horas, ¡¡venga Lourdes que no llegamos a bailas las manchegas!! Qué contaros… pues bien “bailás”, humillando a los de nuestro alrededor por ser unos principiantes… ¡qué hubieran aprendido!.

Décima parada (esto ya suena a Vía Crucis): vuelta al Ateneo. A las 3:00 horas llega Javi y Dongzou… unas risas, otras risas, nos volvemos a reír… la gente nos mira mal (saben que nos reímos de ellos)… seguimos riéndonos. A todo esto yo no tenía voz desde las 8 de la tarde.

Decimoprimera parada: son las 6:00 de la mañana. Ya está bien. Vamos a casa no sin antes comernos la típica “panocha” de maíz… otro clásico.

Decimosegunda parada: “un pestañeo” en casa y vuelta a la Feria. En esta ocasión comida familiar del grupo. Y ya por fin conozco al pequeño Iván, el más pequeño y futura promesa del grupo.

DSC_0750

El tío Luis con el pequeño Iván vestido de manchego

Hay que hacer muchas cosas en la Feria, y otras cuantas para comer… y además hay que conocer expresiones autóctonas para no estar perdidos. Os pongo un par ejemplos: “Nos vemos en el Pincho”, se refiere a quedar delante de las Puertas de Hierros, hoy en día hay un gran mástil que la gente llama erróneamente como “el pincho”, pero el verdadero Pincho (éste con mayúsculas) está a escasos metros, sobre la puerta principal de acceso al recinto ferial; es una estrella con muchas puntas que se salvó de la primitiva puerta, y que todos nuestros mayores conocían como el Pincho.

Otra expresión puede ser “te veo a las dos en la Manchegas”, esto es que te están invitando formalmente a bailar unas seguidillas manchegas en la Caseta de Magisterio,  ya que desde hace años y de forma popular, todo el mundo puede bailarlas a las 2:00 de la madrugada, sepan bailarlas o no, de ahí la gracia. Es en la zona llamada como La Cuerda, antiguo lugar de la Feria en donde se situaba la compra-venta de animales tales como mulas, burros y caballos.

Como “remate de Feria”, perdón, como remate de artículo no puedo dejar de insistir en la gastronomía… debería proponeros unos gazpachos, pero como sé que son difíciles de conseguir en esos días… os propondré un “chori-morci” de primero y un “miguelito” de postre.

La feria de Albacete es algo grande amigos. Por muchas letras que os escriba no podría describirla. Tenéis que ir, que por algo es de interés Internacional, digo yo. Es la gente, el sentir, los olores, las atracciones, los puestos, la fiesta, los ruidos, los “miguelitos”, los colores, el baile popular de manchegas, los bocadillos de jamón, los caballos a medio día… La Feria de Albacete son muchas cosas.

IMG_20130914_200830

Anochecer en la Feria, sobre la puerta… el Pincho

Categorías: 2013 - Viajes del año, Albacete (capital) | Etiquetas: , | 5 comentarios

Unos vinos en la bodega de Serapio – Albacete. 2013-VIII-20

-“Luis, llévate la cámara de fotos, que ta vas a volver loco”. ¡Cómo me conoce mi amiga Carmen, señora de Pepito Pérez!

 …

El otro día me acerqué a la capital, aquella que me crió en mi juventud. Me pasé todo el día diciendo que fuimos a La labradora a comprar avío para pasar la quincena (ya sabéis lo moderno que soy cuando quiero). Estando en la capitaleja cómo no ir de cañas, pues dicho y hecho, una llamada a Mentxu y de vinos en media hora.

¡Ay queridos lectores!, me dijo mi amiga: “Vamos a La bodega de Serapio que la han reabierto y me encantisma… te vas a volver loco allí” y oídme bien: SÍ. Tenéis que ir. Fundamental para la supervivencia de la especie humana.

En mi vida había oído yo ese nombre: Serapio; pues oye fue un santo mercedario, que no mercenario, muy antiguo según la wikipedia.

La bodega… bien conocida por cualquier albaceteño está en la calle Méndez Núñez 8, entre la Catedral y la Plaza Mayor; que sí, que habéis pasado cientos de veces por allí pero sin llamarnos la atención; bueno a mí de pequeño me llamaba la atención y me quedaba embobado con su carro-bici para los repartos… que yo creo que hasta bien entrado los noventa allí estaba.

La antigua bodega de Serapio

La antigua bodega de Serapio

Una vez… hace otros mil y tantos años, en mi “locura histórica” pasé para fotografiar la tinaja de su interior, pero mi gozo en un pozo, era de cemento y se construyó allí mismo según me informó el propietario; mis ansiadas y gigantescas tinajas de barro villarrobledenes, fruto de una de mis tantas investigaciones, ya las habían retirado hacía años.

La bodea con sus tinajas de Villarrobledo... hace ya unos años

La bodea con sus tinajas de Villarrobledo… hace ya unos años

Pues de aquella que fuera bodega, pasó a ser almacén de vino y vender a granel: llegabas con tu botella o garrafa de media arroba (bueno… o de cuartillo, o de arroba entera) y allí te la llenaban. Así la conocí yo. Para ser hoy una bodega donde beber un buen vino y tapear las clásicas cosas manchegas que a todos nos gustan. No pidas un refresco querido lector, porque yo creo que no tienen.

Pues allí se está de lujo, en el patio a la sombra de las parras, entre portones centenarios y alguna tinaja olvidada, pensad que se fundó en 1892, cuando Cuba y Filipinas aún eran nuestras. Allí con mi amiga Mentxu tomando una copa de vino y jamón, en ese ambiente nuevo y juvenil (“remozao” que dicen en estas latitudes)… ¿qué más se le puede pedir a los hados?

En el patio

En el patio

En su interior aún se puede ver la antigua estructura y el alto techo de la bodega; también el “pozo de la casca” que llaman en mi pueblo (lugar para la “casca” u orujo procedente del estrujado de la uva), siempre peligrosos éstos y que tantas historias desafortunadas me han contado sobre ellos. Y como remate de Feria se puede comprar alguna botella en el apartado que tienen.

Los portones

Los portones

Hoy, mi amiga cumple 30 agostos. Felicidades desde estas líneas pequeñita. Te conocí con sangría Don Simón en la terraza de la Puri en Sant Vicent del Raspeig, hemos mejorado con los años en todos los sentidos… como señores, gracias por compartirlos conmigo. Con una copa de vino brindo por ti y por las “maldades” que aún nos quedan por tramar, pero tranquila que iremos al cielo:

 “El que bebe se emborracha

el que se emborracha duerme

el que duerme no peca

el que no peca va al cielo

y puesto que al cielo vamos…

¡BEBAMOS!”

¡¡Felicidades!!

¡¡Felicidades!!

Categorías: 2013 - Viajes del año, Albacete (capital), Uncategorized | Etiquetas: , , , | 1 comentario

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: