2014 – Viajes del año

El último molino urbano de Villarrobledo. Albacete – 2014-XI-18

Ahora que llegan las primeras nieblas matutinas y que los campos de vides empiezan a estar podados… es hora de comerse unas buenas gachas acompañadas de un pimiento en aguasal. Para cocinarlas hay que comprar  harina de guijas (o de almortas que suena más árabe), por lo que hoy estimados lectores viajaremos a uno de los pocos molinos urbanos que quedan en Villarrobledo, que aunque dejó de moler hacia 1987… aún está abierto y pasar a su interior es retrotraerse 100 años en la historia local.

6. Fachadas (4)

El Molino. En la calle Dos de Mayo, nº71

Era conocido como el Molino de los Pañalones, regentado por los hermanos Marcos-Montero más de medio siglo. Tuvo que ser inaugurado a principios de 1900, una industria en parte novedosa para Villarrobledo. No por la parte de la molienda del grano, sino por el funcionamiento y puesta en marcha de la empresa. Lejos de los molinos harineros que empezaban a estar en desuso, situados casi todos en lo alto del barrio de Asturias para aprovechar la fuerza eólica, a la más pura estampa quijotesca, éste utilizaba la fuerza eléctrica recién inaugurada en la localidad. Si aquellas viejas moles con sus aspas giratorias tenían que buscar el mejor viento según el grano a moler (a la hora que fuera y si hacía viento… claro), éste molino estaba adaptado a los nuevos tiempos que el Movimiento Obrero y la industria reclamaba. La Revolución Industrial llegaba a Villarrobledo, en el corazón de una sociedad practicamente agropecuaria.

Foto actual del interior

Foto actual del interior

Se trata de un edificio de dos plantas que se construyó exprofeso para estos quehaceres. Unos cinco operarios, más un carpintero, trabajaban en sus tres pares de piedras que molían en la planta de abajo: dos para trigo y una para cebada, siendo ésta última la que aún perdura sorteando los escoyos del tiempo y de la modernidad.

Piedra

Piedras de moler en el interior del cajón, sobre una bancada centenaria

Particulares llevaban su grano, al que se le hacía la maquila, es decir el descuento de la parte proporcional que el molinero se quedaría por sus servicios. Es decir, que el molinero no cobraba en cash que decimos los ingleses, sino en especie. Maquila viene del árabe hispano makila, y al igual que el oro en la actualidad la maquila también fluctuaba, así que se podía ver a la gente de molino en molino preguntando a cuánto estaba para o bien llevar sus costales o bien esperarse. Para que os deis una idea estimados lectores, a finales de la década de los ochenta la última maquila estuvo al 18% .

Junto a las piedras hoy paradas estaba el despacho de harinas, como en la actualidad, de ahí ese ambiente tradicional casi nostálgico que aún perdura en la tienda. Trigo, triguillo, cebada, centeno, maiz, harinas, harineta, guijas, legumbres de toda clase… se daban cita allí. Si tenéis ocasión pasad y situaros ahí unos instantes… contemplando los cajones y la báscula, ésta más antigua que el propio edificio (hacia 1890) y en perfecto uso. Que compres 1 kilo de harina y que te lo pesen en la misma báscula que un día se lo pensaron a tu bisabuelo… es como la Master Card, no tiene precio.

3. Báscula 1890 (1)

Peso de 1890, cuya cabeza bascula y vierte lo pesado en una bolsa

Hacia 1969 el molino apenas funcionaba como tal. Había sobrevivido a la crisis económica de 1929, los desastres de una guerra civil y la carestía y el straperlo de la posguerra, pero aun así se fue apagando como todo negocio que deja de ser novedoso y que el ritmo del tiempo lo va orillando. Aquel año fue traspasado a Tomás Díaz Pérez, un agricultor que conocía bien la mecánica de la molienda.

Antiguos cajones con las harinas y piensos

Antiguos cajones con harinas y piensos

Tomás Pérez y sus hijos, actuales propietarios, hicieron resurgir el molino y mantener el equilibrio actual entre modernidad y tradición. Siempre movido gracias a la fuerza de la energía eléctrica, que cuando escaseaba ésta era potenciada por un motor ruso instalado en el patio. Si tenéis la suerte de poder acceder al piso superior comprobareis in situ que un día el tiempo se detuvo allí arriba, y que el polvo silencioso de la Historia fue cubriendo sin hacer ruido la vieja maquinaria, sepultando el ruidoso traqueteo que las poleas hacían o las voces de aquellos anónimos operarios que un día trabajaron allí.

Antiguo cernedor de guijas

Antiguo cernedor de guijas

Como si de un museo se tratase los hermanos Díaz – Camacho conservan toda la maquinaria, como los elevadores de granos, los cernidos de 1ª, 2ª y 3ª clase, la vieja lavadora para granos de madera, la rueda de afilar las herramientas (por ejemplo la de picar los rayones a las piedras) o la espectacular cubierta con vigas y tijeras de madera construida para soportar todas aquellas vibraciones.

La vieja lavadora de madera

La vieja lavadora de madera

Por tanto, estimado lectores, os invito a que paséis a verlo y os sobrecojáis haciendo el experimento mental que muchas veces os animo a realizar: guardad silencio, respirad profundamente y retrotraeros en la historia imaginándonos personajes, indumentaria, olores, ruidos… y ya de paso comprad trigo y cañamones a granel, que San Antón está a la vuelta de la esquina y las tradiciones hay que respetarlas sí o sí.

Legumbre variadas

Legumbres variadas a granel

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Por tierras de Aragón (II PARTE): Olba – Teruel. 2014-VII-26

¡Buenos días queridos transeúntes! Con el fallecimiento del diseñador Pertegaz, olbense de nacimiento y figura reconocida en todo el mundo… más allá de las fronteras turolenses, no tengo excusa para seguir demorándome con esta entrada.

Retomo mi actividad viajera y literaria ahora que el tiempo me es propicio y juega a mi favor. Nos teletransportamos a Olba, para repetir tal y como hicimos el año pasado por estas fechas.

Todas las calles de Olba tienen encanto

Todas las calles de Olba tienen encanto

En la provincia de Teruel, sigue siendo un sitio lleno de encanto año tras año… en un valle verde, lleno de pinos, junto al río Mijares. Calles estrechas de casas centenarias: unas enjalbegadas, otras de piedras centenarias que cuentan historias a los turista que buscan la calma fuera de la urbe. Como canta Vetusta Morla: “enterramos los relojes, funeral por el despertador”, Olba es sin duda el lugar perfecto para ello. Vamos amigos, que es uno de mis pueblos predilectos para cumplir el sueño de mi jubilación.

El río Mijares a su paso por Olba

El río Mijares a su paso por Olba

Repetí en Olba invitado una vez más por los amigos Trowel School Archaeoholidays. Arqueólogos que excavan, reconstruyen y ponen en valor una de las trincheras de la pasada Guerra Civil (1936-1939). En concreto se trata de la Trinchera de la Ermita, ya que se sitúan junto a la de San Pedro, que bien merece una visita rápida para ver esta construcción local, cuyo rústico artesonado es una joya del arte popular turolense digna de admirar.

Trincheras de la Guerra Civil, al fondo Olba

Trincheras de la Guerra Civil, al fondo Olba

Me propusieron dar una pequeña charla en día de “puertas abiertas”, cuyo contenido ya conoceis mucho: las peripecias de mi joven abuelo al paso por Olba en la primavera de 1938. Como zapador que fue, seguramente hizo esa u otra trinchera de las que allí se encuentran; pero lo que sí es seguro, pues así me lo relataba, fue la pista de abastecimiento-retirada que hizo junto al resto de su compañía. Una pista que sale por el barrio de los Moyas hacia Castellón. Esa pista evitaría a la postre una bolsa que el ejercito franquista estaba intentado hacer en la zona y así atrapar a las tropas leales al legítimo gobierno de la II República.

Charla sobre las peripecias de mi abuelo durante la guerra en el frente de Teruel

Charla sobre las peripecias de mi abuelo durante la guerra en el frente de Teruel

Olba es un remanso de tranquilidad. Perfecta para el turismo de descanso. Como municipio no podemos decir que es muy monumental: su casco urbano digno de recorrer y perderse por las callejuelas, la iglesia parroquial que despunta en este tipo de pequeñas poblaciones, el Ayuntamiento y el puente que se construyó en tiempos de… creo que de Mari Castaña… vamos de Carlos IV para los entendidos (pero con mucha historia que contaremos en agosto del 2015, palabrita).

Iglesia parroquial

Iglesia parroquial

Hoy nos centraremos en su iglesia, no por nada, pero este año coincidió que era domingo y estaba abierta… y allí que me colé. Ya os advierto queridos viajeros que es difícil su acceso si no es por que se celebra misa, aunque supongo que algún lugareño hará las funciones de sacristán y tendrá las llaves. Otra cosa es que os la abra, porque si es el que yo pienso… olvidaros, que muy simpático no es. Así que como si de un expediente X se tratase, os muestro fotos casi inéditas de su interior por ser lo más novedoso que este año he visto allí.
Os pongo en situación: El cura joven que me ve hacer fotos allí dentro me saluda, me enciende las luces sin decirle yo nada y al rato me dice: suba usted al coro por esas escaleras que podrá hacer fotos panorámicas muy chulas. Pues Luisito allí que va… pero a la que bajo… ¡¡ZAS!! me ve este “sacristán” que os digo, octogenario vecino de Olba, y me espeta al ver mi cámara colgada del cuello cual japonés: ¡¡ FOTOS NO!!… y pensé: “¡pues hijo, ni que te fuera a robar el alma” Ay señores… por propia experiencia (y esto es un reflejo más), es más difícil lidiar con los papistas que con el propio Papa.

Desde el coro

Desde el coro

Se construyó en honor a Santa Catalina en el s. XVII (hacia 1650 se terminó), por tanto podemos decir que es una parroquia propia del barroco inicial español, sin gran pompa en cuanto a ostentación y abigarramiento se refiere… pero recordemos que estamos en una pequeña población y las rentas de la época no serían gran cosa.

Detalle del coro

Detalle del coro

El exterior es sencillo, de mampostería, con dos puertas: la lateral muy sobria y que sería en origen la secundaría pero que hoy hace las funciones de principal; la otra con decoración más renacentista está a los pies de la iglesia, pero con una curiosidad arquitectónica, no está centrada con el altar, sino en consonancia con una de las naves laterales. Sobre ésta, en la hornacina, hay un pequeño San Pedro que a bien seguro es un añadido posterior aunque imite la piedra original.

Tiene una curiosidad: un “Doncel” encajado como un sillar más. Una lápida gótica descontextualizada, del s. XIII, que mi amigo el arqueólogo Miguel Mezquida y su compañera Irene Monllor puplicaron en la revista La Linde:

“Al parecer, el “Doncel” está descontextualizado al encontrarse formando parte de la base de un muro externo de la Iglesia parroquial de Santa Catalina de Olba, Teruel. Este muro se ubica paralelo al muro posterior del Multiservicio rural “El Mijares”, formando un estrecho callejón sin salida, de apenas un metro de ancho; a tan sólo unos metros del antiguo cementerio de la iglesia (hoy en su mayoría desaparecido), como hemos podido confirmar tras la identificación de restos óseos humanos en la tierra que rellena las jardineras del patio interior del Multiservicio, por el cual se accede al callejón.
El lugar exacto de procedencia es desconocido, aunque posiblemente, aquello que pudo ser la tapa de un sepulcro, seguramente estuvo ubicada en la zona funeraria a la que antes hacíamos referencia. Aunque cabe la posibilidad que fuese trasladada hasta su ubicación actual proveniente del próximo castillo de Olba . De cualquiera de las formas, sí que resulta evidente que fue reutilizada como elemento constructivo durante las obras del templo parroquial barroco entre los siglos XVII-XVIII.”

Doncel de Olba. Foto y artículo de investigación de Irene

Doncel de Olba (iglesia parroquial). Foto y artículo de investigación en la revista La Linde  por Irene Monllor y Miguel Mezquida

 

Destaca los dos cuerpos de mampostería de la torre-campanario. El primero macizo y de gran altura, separados por imposta, la portada neoclásica tiene un orden de pilastras estriadas, con entablamento clásico de triglifos y metopas, enmarcado por arco de medio punto, cuerpo superior con hornacina entre pilastrillas, rematado con frontón partido.

El interior de tres naves, con mayor altura la central, tiene la planta clásica de las iglesias jesuíticas que tan de moda se pusieron en aquellas fechas. Sobrecoge el interior… la humedad, el tiempo y la falta de dinero han arrancado las pinturas murales de 1874 (y en el peor de los casos sustituidas por unos “repintes” añadidos que tanto gustan de hacer en estas poblaciones, os remito a mi entrada de Borja y su Eccehomo).

Capillas laterales... como volver la vista medio siglo atrás

Capillas laterales… como volver la vista medio siglo atrás

Pisar el interior, ver esas tallas casi “desangeladas”… esas bombillas amarillas, nada de leds o luces ambientales, rodeando al santo de turno al más puro estilo de los años cuarenta que llama la atención, propio de un escenario de película de postguerra.

Detalle

Detalle

Hay varios altares del XIX, neoclásicos, a destacar… el púlpito… así como un par de tallas pequeñas de madera policromada. Tres santos presiden el altar mayor: Santa Catalina al centro, San Roque y San Antón, que desde el medievo está muy afincada la tradición popular con la religión (y sobre todo en estas tierras de la Corona de Aragón). En Olba, como en tantos sitios, la víspera enciende una gran “luminaria” en la plaza.

Altar mayor dedicado a Sta. Catalina

Altar mayor dedicado a Sta. Catalina. Se puede ver la fecha de la última reforma: 1874

Pero si hay algo que destacar dentro de la iglesia es la tumba de Francisco Tadeo Calomarde de Retascón y Arriá, nacido en Villel en 1773 y muerto en Toulouse en 1842. Se trata de una sepultura neoclásica situada en el lado de la epístola, presidiendo la nave lateral. Tiene una gran placa biográfica, con una cabeza y escudo mutilados en la pasada guerra.

Sepultura de Francisco Tadeo Calomarde. Foto actual y de antes de la guerra.

Sepultura de Francisco Tadeo Calomarde. Foto actual y de antes de la guerra.

Copiando la wiki para no enrollarme os digo quién es este hombre: fue un político español, ennoblecido como duque de Santa Isabel en Dos Sicilias. Ocupó el ministerio de Gracia y Justicia (1823-1833) durante la restauración absolutista de Fernando VII, y promulgó un célebre Plan General de Estudios. Fue Académico de Honor de la zaragozana Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, desde el 26 de abril de 1828. Recibió el Toisón de Oro (1829), la Gran Cruz de la Orden de Carlos III (1809) y la Legión de Honor.

Lápida

Lápida

Pérez Galdós escribió de él: “La humildad de su origen se traslucía bastante”.

Vinculado a Olba en uno de sus destierros de la Corte, quedó enamorado de esta localidad y dejo dicho que a su muerte fuera allí enterrado. Durante aquella estancia volvió a poner en marcha el molino árabe (para entonces en estado ruinoso), construyó una fabrica de papel vinculada al río e impulso varios proyectos.

A su muerte en 1842 en Francia, donde tuvo que huir este personaje controvertido, dejó su herencia a la Iglesia de Olba con la que se construyeron entre otras cosas las escuelas, un hospital de peregrinos y el azud de la acequia del molino. En 1853 llegarían sus restos mortales para descansar en la nostálgica iglesia de Olba.

Olba y sus centenarias casa

Olba y sus centenarias casa

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Droguería Álvarez, tiendas de antaño y de hogaño. Alicante – 2014-IV-09

Hoy viajamos muy cerca de casa, a tan solo una calle de mi alféizar. Nos vamos a saludar a Paco Álvarez en la calle Quintana, en el corazón de mi Alicante natal.

Visitamos la Droguería-Perfumería Álvarez. Un tienda de esas en las que el tiempo se detuvo un día; llena de encanto y nostalgia… donde los recuerdos se acumulan en cada rincón y en donde cada objeto te cuenta su propia vida con un halo de melancolía y añoranza.

Interior de la droguería

Interior de la droguería-perfumería Álvarez

Amigos viajeros y lectores míos, empecemos haciendo un experimento. Dicen que el sentido con más memoria es el olfato, y lo creo a pies juntillas, así que cerrad los ojos e intentad recordar ese olor tan característico de las droguerías de tiempos pasados, de aquellas a las que ibais con vuestra madre o abuela (sin ánimo de ser machista, pero era así) a comprar el tambor de detergente Luzil, que era redondo y de color rojo; y que a la postre reciclábamos para guardar los juguetes (los playmobils en mi caso). Embriagaros de ese aroma durante todo el post, porque entrar a la Droguería Álvarez es volver a una España de tienda pequeña y familiar, donde el trato personal y vecinal primaba cual galardón.

Ya quedan muy pocas tiendas en el centro así, y menos en una ciudad tan turística como es mi Alicante; recuerdo con cariño las desaparecida Droguería Coloma en la calle San Fernando que al poco de visitarla por primera vez cerró. ¿Sabéis cómo las identifico? Más allá de su mobiliario o aroma, pregunto si tienen fucsina en polvo para tintar esparto… si me dicen que sí ya sé que es una autentica droguería, de las mías.

Paco pesando en la trastienda

Paco  en la trastienda pesando algún  producto

Desde que me mudé del ático de Villa-Huerta al piso de Villa-Benito, la droguería Álvarez se ha convertido en una de mis habituales paradas los sábados cuando voy al Mercado Central. Uno por el encanto de la tienda, dos por su servicio, trato y consejos; y tres porque defiendo la tienda de barrio frente a las grandes superficies.

Os invito a que os paréis en sus escaparates… cuidados hasta el último detalle, no penséis que por ser un lugar antiguo se han dormido en los laureles… todo lo contrario. Es más… os invito a todos aquellos que como a mí nos gusta el afeitado vintage, que dicen los modernos, a que paséis por allí ahora que las barbas están de moda, puesto que: brochas, navajas, cuchillas, cremas y espumas… se dan cita como si de una boutique se tratase. Pasen y vean señores.

Nada de plásticos. Envoltorio tradicional, el de toda la vida... ¿se puede pedir más?

Nada de plásticos. Envoltorio tradicional con papel de estraza, el de toda la vida… ¿se puede pedir más?

Paco lleva toda una vida regentando el negocio, buen conocedor de los secretos de la profesión, heredada ésta de su padre, quien adquirió una vieja droguería que reabrió al público en 1951. Desde “antaño a hogaño” ahí está la Droguería Álvarez, en Poeta Quintana 12. Sesenta y tres años de historia cuenta, siendo todo un símbolo del Alicante más castizo que a los turistas se les escapa. Cojan calles secundarias, por ejemplo Poeta Quintana ahora que está engalanada, y paseen… y descubran donde nació el periódico Información… y háganse un café en la Bejarana… y merienden la alicantina coca de mollitas en el horno de enfrente… y disfruten de un comercio autóctono en una de mis calles preferidas.

Droguería Álvarez en la calle Poeta Quintana

Droguería-perfumería Álvarez en Poeta Quintana nº 12

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Vivo sin vivir en mí, que decía la Santa. Ávila – 2014-IV-24

Mis queridos lectores hoy toca hablar de la Santa. Hablar de Ávila es hablar de murallas, yemas y de ella: Teresa de Cepeda y Ahumada, la Santa como la conocen en tierras abulenses.

Os hablaría más de las murallas que encierran un bello casco histórico, pero quitando que son Patrimonio de la Humanidad, románicas del siglo XII, y que se salvaron gracias a que no había dinero en las arcas municipales para su derribo… poco hay.  ¡Qué cosas! pero al igual que en la mayoría de ciudades españolas (Alicante entre ellas), la corriente higienista que tantas veces os he mencionado, pretendía su derribo por ser un cerco arcaico, inútil y que impedía la expansión natural de la ciudad… para unos cuantos eran un inconveniente para el progreso y el desarrollo de mi Ávila natal.

Ávila y sus perfectas murallas

Ávila y sus perfectas murallas

Visité Ávila esta pasada pascua para investigar en su archivo militar, y ya digo que quitando las murallas el resto son iglesias: “la Jerusalén castellana” (peor que mi Orihuelica del Señor al sur de Alicante). Santa Teresa lo inunda todo, y como los católicos no somos morbosos gracias a Dios… hay trozos de ella (de su cuerpo y ropa) repartidos por cada rincón de la capital: que si el dedo allí, que si el brazo allá, ¿la clavícula? también por allá… que si su toca, su báculo, que si la jarra donde bebía agua, la montura que usó para reformar el Carmelo y “fundar” nuevos conventos… oye, que todo lo que tocó lo guardaron… eso es visión de futuro.

Murió en Alba de Tormes (Salamanca), quienes aseguran que son custodias de su cuerpo, pero os pongo una pequeña relación de reliquias repartidas por ahí y luego me decís qué es lo que queda de la pobre: El pie derecho y parte de la mandíbula superior están en Roma, la mano izquierda en Lisboa, el ojo izquierdo y la mano derecha, en Ronda (España) (esta es la famosa mano que Francisco Franco conservó hasta su muerte, tras recuperarla las tropas franquistas de manos republicanas durante la Guerra Civil Española), el brazo izquierdo y el corazón, en sendos relicarios en el museo de la iglesia de la Anunciación en Alba de Tormes. Y el “resto” del cuerpo incorrupto de la santa en el altar mayor, en un arca de mármol jaspeado custodiado por dos angelitos, en dicha iglesia. Un dedo, en la Iglesia de Nuestra Señora de Loreto en París, otro dedo en Sanlúcar de Barrameda. Dedos y otros restos santos, esparcidos por España y toda la cristiandad (y la wikipedia nunca miente)… hasta yo tengo dos reliquias de ella en mi casa (¿verdad Carmen?). A poco que busques por ebay te venden astillas de la silla que tenía.

A todo esto hay que sumarle que no tiene fecha de entierro, ya que la noche que murió (4 de octubre de 1582) entró en vigor la reforma del calendario gregoriano. El Papa Gregorio XIII ajustó un error de cálculo pasando el 5 de octubre a ser el día 15… desapareciendo aquellos 10 días por arte de birlibirloque. ¡Pobreta mía!

He de decir que la Santa pasó por Villarrobledo en una de sus fundaciones, fue el 15 de febrero de 1580. Dos días antes había salido de Malagón hacia Villanueva de la Jara, en la primera dejaba una fundación y a la segunda iba para fundar. El caso es que al salir de Socúellamos a la tartana de Sta. Teresa se le quebró el eje y tuvo que ir a parar a la muy noble y leal. Era lunes de carnaval… y como nos nos gusta a nosotros un carnaval… pues allí que estábamos dándole la tabarra a la mujer.  La comitiva de monjas y padres carmelitas oyeron misa y comulgaron en San Blas, luego pernoctaron en la calle del Hospital (hoy de Virrey); el día 16 al alba partieron. La monja enfermera de la Santa y cronista del viaje, lo relató así: “Cargó tanta gente que fue necesario que pusiesen dos alguaciles a la puerta del alojamiento para que las dejasen comer, porque fue de manera que por las paredes entraban y nada bastaba, y fue menester encarcelar alguna gente para que pudiéramos salir, que toda su ansia era ver a la Madre, que hallaba no había remedio”… si es que los de Villarrobledo somos de traca cuando queremos.

Casa de Villarrobledo donde pernocto Santa Teresa en 1582

Desaparecida casa de Villarrobledo en donde pernocto Santa Teresa en 1580. Para señalar tal hecho la casa tuvo siempre una cruz en su fachada (visible entre la segunda y tercera ventana)

Actuales pisos de Villarrobledo. Aún se conserva la referida cruz

Actuales pisos de Villarrobledo. Aún se conserva la referida cruz

Bueno, entremos en materia: unas pocas cosas imprescindibles para visitar del Ávila Teresiano (y no perderse deambulando por las calles). Os lo resumo porque es un tanto lioso ya que no hay un lugar principal:

 

-PRIMERA PARADA: LA SANTA.

La Santa.

La Santa. Casa natal de Teresa. Hoy convento y casa madre de los carmelitas descalzos

Es nuestra primera parada porque este convento de carmelitas descalzos se levantó sobre la casa natal de Santa Teresa (por tanto ella no lo conoció). Se inauguró el 15 de octubre de 1636, festividad de la Santa. Barroco en estado puro… será que no me gusta a mí este estilo. El arquitecto carmelita fray Alonso de San José tardó unos 7 años en acometer su obra, teniendo la particularidad de albergar una gran cripta abovedada.

Cruz latina para su planta y capillas laterales en donde deleitarse con esculturas Gregorio Fernández (Sacri, mi profesora de arte del instituto, estaría orgullosa de mi). La peculiaridad es su orientación, me explico queridos lectores, las iglesias católicas se orientaban hacia el este (simbólicamente allí esta Jerusalén y es de donde nace el sol “es oriente lux = del este viene la luz”), pero ésta de Ávila se orienta al noroeste porque debía coincidir el presbiterio con los aposentos de la Santa.

Como curiosidades que el viajero no debe pasar por alto: la capilla donde nació Teresa de Cepeda, y la huerta de la casa que aún se conserva, donde ella jugaba con su primo a hacer ermitas. Fuera está el museo y tienda de souvenirs, allí un poco desordenado te puedes encontrar su báculo de abadesa o su dedo incorrupto en un relicario junto a postales, imanes  y llaveros de Ávila; quedé sorprendido y decepcionado.

Huerta y recreación de los primos haciendo sus ermitas

Autentica huerta y recreación de los primos haciendo sus ermitas

Muy cerca está la iglesia de San Juan Bautista donde fue bautizada Teresa el 15 de abril de 1515,  Miércoles Santo. Aún se conserva la pila bautismal.

 
-SEGUNDA PARADA: LA ENCARNACIÓN.

La Encarnación. Espadaña de

La Encarnación. Espadaña del año 1715

La Encarnación es un gran convento carmelitano extramuros de Ávila. Allí vivió la Santa  39 años (1535-1574), y desde allí… viendo cómo vivían las monjas de allí, todas de buenas familias y amplias dotes (lujos, vida laxa y relajada, criadas y recaderos…), pues decidió acometer la reforma del Carmelo: las carmelitas descalzas.

Interior del convento:

Interior del convento (estariamos en clausura, hasta hace unos años esta imagen sólo la podrían ver las monjas): torno y puerta por la que un día entro la Santa y por la que salió años después para acometer la reforma del Carmelo

La capilla principal de la Encarnación da la sensación de olvido… de que se haya detenido el tiempo… Que aunque fundado en 1478, se trasladó al actual emplazamiento el día 4 de abril de 1515 (sí hábil lector, el día de su bautizo), y reformado al gusto barroco en 1717 (s. XVIII como buen barroco español). Allí se ve el antiguo coro, comulgatorio de la Orden y el confesionario (que entre otros… lo usó San Juan de la Cruz).

Iglesia barroca de la Encarnación. Comulgatorio y coro bajo de la misma

Iglesia barroca de la Encarnación. Comulgatorio y coro bajo de la misma

Casi inadvertida está la capilla de la Transverberación, es decir, el lugar donde Santa Teresa vivió el famoso episodio en el que un ángel con un dardo de oro y amor le atravesó el corazón alcanzando el éxtasis. Creo que a todas luces es el lugar central del Ávila Teresiano, no lo dicen en ningún sitio, pero es el lugar más coqueto, arreglado y lleno de misticismo… que contrarresta la tienda de souvenirs anterior.

Capilla

Capilla de la Transverberación. A la derecha su celda partida en dos (arriba cocina, abajo puerta de entrada y  aposentos)

Como curiosidades que el viajero no debe pasar por alto: Cuando se está en la capilla de la Transverberación el viajero debe echarle cara y abrir una puerta junto al altar (sí, las ancianas abulenses os mirarán mal), está permitido; allí se ve el dúplex de la Santa: dormitorio y salita abajo y cocina arriba. Es parte de su antigua celda, donde vivió aquellos años junto a su criada.

Museo:

Museo: llave de la celda de Santa Teresa. Madera que usaba como almohada. Toalla bordada por la Santa. Y locutorio donde se le apareció Cristo atado a la columna

Imprescindible ver su museo… allí hay de todo (ojo, el matrimonio encargado es majísimo y te lo explican todo como si fueras su primer visitantes, pero la verdad es que llevan cientos de turistas ya) : los locutorios, la antigua portería del convento, su celda de la Santa como priora y miles de objetos que usó y tocó: el leño que usaba de almohada, imágenes, cartas, tocas, reliquias, la manivela se su puerta, que si un clavo de no sé donde, su jarro, etc., etc., etc.  De San Juan de la Cruz está la silla que usaba para sentarse mientras confesaba y un dibujo que hizo (un escorzo al más puro estilo de Dalí), posiblemente la joya del museo.

Patio de la Encarnación. El camino de Las Moradas

Patio de la Encarnación. El camino de Las Moradas

-TERCERA Y ÚLTIMA PARADA: LAS MADRES.

Fue la primera fundación de Santa Teresa: el convento de San José, que debía regirse por la austeridad del nuevo Carmelo reformado. Más de un disgusto y pelea le tuvo que costar a la mujer… pero con paciencia, tesón, amigos de renombre y algún que otro benefactor poderoso… pudo acometer tal hecho.

Las Madres

Las Madres

Allí se pueden ver dos iglesias: la primitiva… pequeña y austera. Pensemos que se hizo pensando en tan sólo cuatro monjas. Y junto a ella una nueva, construida entre 1608 y 1615, que vino a ser el prototipo de iglesia carmelita (aunque para los neófitos en el tema ya os digo yo que fue la iglesia jesuítica la que se llevó el gato al agua), cuyo único acceso se abre a mediodía, posteriormente será reproducida en otras iglesias. Su estructura se encuentra coronada por un frontón triangular con un gran óculo en el centro. Bajo él se abre un nicho con la imagen del santo titular en mármol blanco.

Iglesia primitiva.

Iglesia primitiva, pequeña y austera

Se conservan cosas de la fundación en clausura, que el viajero curioso no podrá ver: cocina, refectorio, celda de la santa, claustro, campana fundacional y la escalera del diablo, por la que Teresa cayó en las Navidades de 1577, rompiéndose el brazo izquierdo.

Actual iglesia

Actual iglesia

Como curiosidades que el viajero no debe pasar por alto: nuevamente tienda de postales y museo con objetos de la Santa: que si la silla de la mula que usó para andar por los caminos de España reformando el Carmelo (sí o sí, esa silla estuvo en Villarrobledo, no se hable más), el ataúd que albergó unos meses su cuerpo (nace en Ávila pero muere en Alba de Tormes y allí está lo que quede de la pobre), el crucifico que tenia en sus manos cuando se murió… y así un sin fin de curiosidades cosas más.

Habría más cosas… porque oigan ustedes… la imagen de Teresa la han sabido explotar los abulenses, pero para no cansaros… ya está bien. Os dejo parte de un poema de ella, de mis preferidos y más usados, para daros ánimos:

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa…

 

 

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Los olmos de la antigua alameda de Sax. Alicante – 2014-IV-9

Mis queridos lectores… fijaros que curiosa curiosidad os cuento hoy desde Sax en la provincia de Alicante. Me lo descubrió mi amiga Rosa, artífice en parte de la Ruta de los sentidos, un itinerario que seduce al viajero recordándole que huela, palpe, vea u oiga particularidades que la urbe esconde. ¿Cuántas veces necesitamos que alguien nos invite a ver las hojas ocres de un árbol en otoño iluminadas por el mortecino sol? Pues de eso se trata amigos, de regalarnos tiempo a nosotros mismos para contemplar y encontrar tranquilidad.

La entrada de hoy versa sobre unos ancianos olmos que cuentan con algo más de 200 años… ahí es nada, pero pensad todo los que han visto: cambios de reyes y papas, guerras, constituciones y regímenes… Cuantas caras de niños boquiabiertos habrán visto estos árboles mientras que ellos admiraban sus retorcidas y ahuecadas cortezas, donde seguro que más de una hada ha morado; y cuantas caras de enamorados también habrán visto éstos mientas paseaban bajo su amorosa sombra.

Los centenarios olmos sajeños

Los centenarios olmos sajeños

Fueron plantados en el siglo XVIII y XIX, siguiendo los preceptos de la Ilustración, aquel movimiento cultural e intelectual europeo cuya finalidad era disipar de las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón (Siglo de las Luces).

Los pensadores de la Ilustración sostenían que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía, y construir un mundo mejor. La Ilustración tuvo una gran influencia en aspectos económicos, políticos y sociales de la época. De aquellas las zonas ajardinadas cobraron un fuerte protagonismo: Ebenezer Howard y la utopía de la ciudad-jardín por ejemplo, o el barón Haussman y su urbanismo de los bulevares en París. Jardines y parques para el recreo surgieron en las ciudades con una clara estética neoclásica (corriente artística de aquel momento): el jardín del Panteón de Quijano en Alicante sería otro, sin irnos tantos kilómetros al norte.

La corriente higienista que en España surgió en el s. XIX fue otro impulso más: educación, alcantarillado, alumbrado, ensanches, urbanismo, espacios públicos… y árboles, muchos árboles como nuestros olmos.

A pesar del tiempo trascurrido, del devenir de tiempos modernos que a golpe de piqueta y ladrillo ha cementado todo; a pesar de la grafiosis, enfermad que ha hecho de los olmos una especies en peligro de extinción en toda Europa; a pesar de todo… han resistido y gozan de buena salud. Pasan desapercibidos a la vista del viajero, bueno… seguro que de algunos lugareños también, tal vez ese haya sido el secreto de su longevidad… pasar por la vida sin hacer ruido.

Entrada al Parque de los Príncipes

Entrada al Parque de los Príncipes

Como suele ocurrir en estos casos, la media docena de olmos negros que han perdurado, conviven con elementos más modernos. Este tesoro patrimonial (en 2012 se declararon árboles monumentales de interés local) se encuentra en el Parque de los Príncipes; antiguamente una alameda en el “camino de Murcia”, hoy ya desaparecido por el propio casco urbano de Sax.

Si el viajero se sitúa a la entrada del parque y une con una línea imaginaria los centenarios troncos, podrá “ver” mentalmente la revuelta por donde iría el camino.

Otro detalle, ya que estamos en este parque, es la Cruz de Término de Sax, bueno de cruz no se puede hablar, pero sí del capitel adonde ésta se asentaba. Un crucero que presidiaría la entrada y salida de la localidad; no está en su original emplazamiento, que posiblemente sería la confluencia del referido camino de Murcia con el de Yecla y Elda. Un humilladero al más puro estilo medieval, símbolo de la presencia católica y protección divina de la villa.

Capitel de la Cruz de Término

Capitel de la Cruz de Término

Las ocho caras del capitel de piedra muestran: el escudo antiguo de Sax, la imagen assumpta de María Virgen, ángeles, ornamentos vegetales y animales. Todo ellos esperando a que el viajero le dedique un tiempo contemplando y descifrando semejante puzle.

Categorías: 2014 - Viajes del año, Sax | Deja un comentario

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