Feria de Albacete. 2013-IX-14

Ay mis queridos lectores, lo sé… os tengo abandonados. Vosotros queriendo leer mis peripecias por estos mundos y yo dándoos esquinazo… mea culpa, mea culpa, mea maxima culpa. Sé que sabréis perdonarme, pero la vuelta al “cole” está siendo más dura de lo que esperaba.

 Para terminar el verano os quería hacer dos entradas. Hoy os dejo una, y prometo la segunda para finales de semanas. Total ya estamos en otoño, así que tarde llego de todas formas.

Hay una fecha en la vida de todo manchego albaceteño que marca el final del periodo estival y el principio de un largo y frío invierno en la meseta castellana. Hablo de la Feria de Albacete. Del 7 al 17 de septiembre (¡¡¡que vengan a superarnos en días!!!)

En la antigüedad, os hablo de unos 350 años como mínimo, hasta bien entrado los años 70, la feria marcaba el final de las tareas agrícolas. Para esas fechas el grano ya estaba recolectado, trillado y amontonado en las cámaras. El 7 de septiembre era el final del “agosto” para dar paso al nuevo ciclo anual agropecuario: que si vendimia, que si olivos, que si vamos a labrar… Por tal motivo la gente (no sólo de la capital) se desplazaba a la feria para comprar y apertrecharse de los útiles necesarios para sus faenas: que si las horcas de madera para luego sarmentar, que si una sartén de tres patas que la otra está ya enrobinada, que si vamos a comprar dos jarrones para los chorizos que luego a luego tenemos que hacer la matanza, que si una navaja, ya que estamos por aquí me llevo dos pastillas de turrón blando…

Hablar de Feria es hablar de "redondeles" y navajas

Hablar de Feria es hablar de “redondeles” y navajas

Con el tiempo, ya perdido ese carácter de feria medieval, y convertida el feria lúdico-festiva (aunque conserve muchas reminiscencias de antaño), la feria seguía marcando ese final de vacaciones escolares para los que vivíamos en Albacete, y así se imponía la “vuelta al cole” forzosa a los que, niños como yo, preferíamos seguir jugando con los “playmobiles” que nos habían feriado nuestros padres dentro de los redondeles;  en mi caso cada noche tenía que caer uno en juguetes Legorburo, situados junto a la puerta que sale a la Cuerda, en el callejón de entrada al Ateneo.

Los redondeles amigos, por si alguna vez vais, es el recinto ferial. También se le conoce como “la sartén”. Estudiando Historia en 3º BUP descubrí que es una edificación con clara influencia borbónica, sí sí, del s. XVIII, cuando Felipe V ganó la guerra. Él fue quien dio en 1710 el privilegio de celebrar una feria franca anual, y ya en 1783 se construyeron los círculos concéntricos (de ahí redondeles) que albergarían hasta la actualidad los puestos comerciales típicos. Es un monumento en pleno casco urbano declarado como Monumento Histórico-Artístico. Pensemos que con los Borbones en España, siglo XVIII, es cuando llegar el Barroco a estas tierras… si hay algo que pudiera romper línea recta y austera del Renacimiento era sin duda el círculo/redondel en el Barroco. Ahí tenemos la planta de nuestra Feria, al más puro estilo Barroco-popular.

Detalle del Templete central

Detalle del Templete central

Después de todo mi rollo histórico, que nunca está de más, os contaré como ya os podéis imaginar mi día en la feria. Podemos hablar de casi 24 horas seguidas… imagínense si viviera allí, qué 10 días pasaría… terminaría “pelechando” que dice mi amiga Mentxu.

Primera parada. A primera hora del sábado: vaquillas. No es que yo sea muy taurino, ¡pobre animal… mareado y más mareado por 4 “destalentados”!, que como no vayan ebrios y la vaquilla les de un empujón no te lo pasas bien (así de maligno soy). Yo recordaba haber ido con mi abuelo y hermana hacía la friolera de… 25 años?? Y mirad, me sorprendió ver tanta gente allí y tan temprano.

La plaza de toros albaceteña en Feria

La plaza de toros albaceteña en Feria

Segunda parada: el chocolate. Allí que me fui con mi amigo Alfonso a desayunar, como señores, a la Plaza Mayor… No es que hubiéramos quemado muchas calorías corriendo delante de la vaquilla, pero había que “tomar un bocao”; no os lo he dicho pero nos sentamos junto a la bandera de la Plaza de Toros, vamos que allí no hubiera subido el animal a por nosotros.

Tercera parada: vuelta a la Feria a ver puestos, redondeles y la tradicional visita a la Patrona. Bueno… y al stand de la Diputación que siempre tienen cosas “viejunas” de las que me gustan a mí.

Cuarta parada: aperitivo. Que si unas cañas, que si unas gambas, que si unos mejillones… Lugar: antiguos Seycas (otro clásico).

Quinta parada: mojito. Ya sin Alfonso… me junté con Lourdes y unos peregrinos del camino de Santiago, con los que me eche unas risas, una tómbola, un “saltamontes” y ya medio mareado otras risas, total estábamos en Feria. Lourdes y un servidor de ustedes, como bien sabréis a estas alturas de la película, fuimos Manchegos de Honor de la Feria… ¡ay, ya ni me acuerdo en qué año fue! Bueno… éramos jóvenes.

Sexta parada: la cena. Aquí sí, aquí ya tocaban las viandas manchegas, no hay nada como un par de platos de chori-morci para coger impulso para la noche.

Séptima parada: El alcohol ya empieza hacer estragos, no me acuerdo.

Octava parada: primeras copas. Lugar: Ateneo. Un clásico más. Allí veo a Marco, lo saludo a riesgo de mi vida y la de mis amigos.

Novena parada: son las 2:00 horas, ¡¡venga Lourdes que no llegamos a bailas las manchegas!! Qué contaros… pues bien “bailás”, humillando a los de nuestro alrededor por ser unos principiantes… ¡qué hubieran aprendido!.

Décima parada (esto ya suena a Vía Crucis): vuelta al Ateneo. A las 3:00 horas llega Javi y Dongzou… unas risas, otras risas, nos volvemos a reír… la gente nos mira mal (saben que nos reímos de ellos)… seguimos riéndonos. A todo esto yo no tenía voz desde las 8 de la tarde.

Decimoprimera parada: son las 6:00 de la mañana. Ya está bien. Vamos a casa no sin antes comernos la típica “panocha” de maíz… otro clásico.

Decimosegunda parada: “un pestañeo” en casa y vuelta a la Feria. En esta ocasión comida familiar del grupo. Y ya por fin conozco al pequeño Iván, el más pequeño y futura promesa del grupo.

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El tío Luis con el pequeño Iván vestido de manchego

Hay que hacer muchas cosas en la Feria, y otras cuantas para comer… y además hay que conocer expresiones autóctonas para no estar perdidos. Os pongo un par ejemplos: “Nos vemos en el Pincho”, se refiere a quedar delante de las Puertas de Hierros, hoy en día hay un gran mástil que la gente llama erróneamente como “el pincho”, pero el verdadero Pincho (éste con mayúsculas) está a escasos metros, sobre la puerta principal de acceso al recinto ferial; es una estrella con muchas puntas que se salvó de la primitiva puerta, y que todos nuestros mayores conocían como el Pincho.

Otra expresión puede ser “te veo a las dos en la Manchegas”, esto es que te están invitando formalmente a bailar unas seguidillas manchegas en la Caseta de Magisterio,  ya que desde hace años y de forma popular, todo el mundo puede bailarlas a las 2:00 de la madrugada, sepan bailarlas o no, de ahí la gracia. Es en la zona llamada como La Cuerda, antiguo lugar de la Feria en donde se situaba la compra-venta de animales tales como mulas, burros y caballos.

Como “remate de Feria”, perdón, como remate de artículo no puedo dejar de insistir en la gastronomía… debería proponeros unos gazpachos, pero como sé que son difíciles de conseguir en esos días… os propondré un “chori-morci” de primero y un “miguelito” de postre.

La feria de Albacete es algo grande amigos. Por muchas letras que os escriba no podría describirla. Tenéis que ir, que por algo es de interés Internacional, digo yo. Es la gente, el sentir, los olores, las atracciones, los puestos, la fiesta, los ruidos, los “miguelitos”, los colores, el baile popular de manchegas, los bocadillos de jamón, los caballos a medio día… La Feria de Albacete son muchas cosas.

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Anochecer en la Feria, sobre la puerta… el Pincho

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Categorías: 2013 - Viajes del año, Albacete (capital) | Etiquetas: , | 5 comentarios

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5 pensamientos en “Feria de Albacete. 2013-IX-14

  1. Ana

    Preciosa entrada, como nos tienes acostumbrados, siempre aprendo cosas nuevas con tus escritos, gracias por compartirlos. Un abrazo

  2. Mª José

    Es fascinante ir aprendiendo a tu lado. Sigue con estas entradas que nos dan vidilla cada día.
    P.D. Las fotos…molt bones artista!

  3. Charo

    Me ha parecido que sabes vivir la feria y me he tomado la libertad de compartir en Gente que sabe vivir la Feria de Albacete, he disfrutado con tu escrito, enhorabuena. Charo

  4. Manchego Feria 2013

    Formidable lo escrito y tensa la actividad de festividad…Así es la Feria de Albacete, mi feria!!!

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