Por tierras de Aragón: Olba – Teruel. 2013-VIII-07

“Mientras descansas, machacas las granzas”, me decía mi abuelo en aquellos veranos de mi juventud, cuando me veía trabajar en mis horas de descanso. Trabajar en mis trapicheos, claro está.

Pues así sigo, queridos lectores. Estoy en mi retiro estival y he intentado no perder ni un solo día sin acercarme al pueblo y seguir con alguno de mis frentes abiertos: que sí Guerra Civil, que si árbol genealógico, que si el capítulo encargado por las clarisas, que si bombos de piedra, que si esparto… esto es un “vivo sin vivir en mí” que decía la Santa .

El caso es que como siempre, verano tras verano, sigo haciendo mis visitas a mis amigos octogenarios, los que tantas “pistas” y datos me han dado siempre para mis investigaciones. Los que no seais investigadores no sé si habréis experimentado alguna vez ese “subidón” de encontrar una foto de un tatarabuelo o el DNI perdido de un bisabuelo… pero ríanse ustedes de las drogas de diseño.

Una de mis últimas investigaciones, que llevo rumiando y corrigiendo estos últimos años, versa sobre el itinerario y anecdotario de mi abuelo Emilio en la Guerra Civil… Sí, sí, las típicas “batallitas” que el abuelo cuenta y que en la mayoría de los casos caen el olvido… pues aquí he intentado rescatarlas. Y además este verano he aumentado, pues he dado con compañeros que estuvieron con él, bueno entendedme: hijos y nietos, que gente centenaria ya escasea por estas latitudes manchegas.

El caso es que hace unos meses, gracias a una antigua compañera de la carrera, Silvia Pidal, me enteré de que en Olba, pueblo de Teruel por el anduvo mi abuelo en la primavera de 1938, había un curso de Arqueología de la Guerra Civil. Como os podéis imaginar empecé a salivar, sí llamadme friki. Y allí que me fui, a Olba.

Arqueólogos de la Guerra Civil en plena faena

“Arqueólogos de la Guerra Civil” en plena faena

El curso, perfectamente estructurado, constaba de dos partes: como trabajo de campo excavar una trinchera republicana, de las que posiblemente mi abuelo hiciera para salvaguardar la zona e impedir el avance de las tropas franquistas hacia Valencia. No os lo he dicho, pero mi abuelo se tiró toda la guerra con un pico y una pala haciendo trincheras y colocando alambrada (lo que viene siendo un zapador del ejercito).

La trinchera de Olba

La trinchera de Olba

La trinchera, después de un “tortuoso” camino ascendente, sorprende al verla. Se alza sobre el valle del río Mijares con una vista privilegiada entre pinos, que sustituyeron a los viñedos de la época. Perfectamente excavada, cuidada, limpia y reconstruida llama la atención. Sobrecoge el pensar lo que supuso (o supone) una guerra.

Detalle de la trinchera reconstruida con el puesto de un tirador

Detalle de la trinchera reconstruida con el puesto de un tirador

Por la tarde el curso continuaba con charlas específicas: historia de la Guerra, antropología forense, armamento, memoria oral… y si sobraba tiempo clases particulares de AutoCad o “matrices de Harris” por doquier… vamos que a los alumnos si se les puede aplicar el refrán: “Mientras descansas, machaca las granzas”.

Y allí entro yo en juego. Me permitieron presentar el trabajo de “historia de vida” que tengo sobre mi abuelo y la guerra… el planteamiento, el método, la tradición oral, la finalidad…

Presentando las memorias de mi abuelo

Presentando las memorias de mi abuelo Emilio

Sirva mi pequeño “blog viajero” para felicitar al equipo de Towel School Archaeoholidays por su trabajo y la oportunidad brindada.

Con los cursillistas

Con los cursillistas

Olba, por si algún día vais, os gustará… bueno, siempre y cuando busquéis paz, tranquilidad, clima fresco y poca cobertura en el móvil. Es un pueblo pequeño, con la iglesia y el Ayuntamiento en el centro… a la vieja usanza. Embebido en un valle verde, repleto de una pinada joven que llama al paseo; y con un río, el Mijares, que llama al baño.

Sus calles...

Sus calles…

Entre sus curiosidades históricas figura la creación de la primera fábrica de papel timbrado, en tiempos de Fernando VII, aprovechando la fuerza motriz del río Mijares en el paraje situado en la propia Olba y el caserío de Los Ibáñez. Fue fundada por don Francisco de Tadeo Calomarde (Villel 1773- Toulouse 1842), carlista que huyó de las intrigas palaciegas que acabaron con su vida.

Su tranquilidad...

Su tranquilidad…

Para visitar hay varias cosas: el puente que mandó construir Carlos IV sobre el río, reconstruido tras la guerra pues fue parcialmente volado por los zapadores-minadores en su retirada.

Olba y el puente de Carlos IV en primer plano; al fondo la parte volada.

Olba y el puente de Carlos IV en primer plano; al fondo la parte nueva tras la voladura.

La iglesia del s. XVII dedicada a Santa Catalina. En su interior, lugar donde se conserva el mausoleo del referido Francisco Tadeo, Primer Secretario de Estado en 1832 y ministro de Gracia y Justicia que fuera de Fernando VII entre 1823 y 1833; ya que a pesar de nacer en Villel donó unas escuelas a esta población y siempre estuvo vinculado al municipio. Al exterior cabe destacar su cuidada portada neoclásica y su torre de dos cuerpos.

Iglesia parroquial

Iglesia parroquial

La Casa Consistorial, lugar cedido para las charlas de este curso, es una edificación del siglo XVII que responde a modelos eminentemente populares. Destaca su fachada de enfoscado blanco y su bonita lonja en la planta baja.

Para dormir… el albergue, situado en el antiguo molino harinero de la población, que data del 1630. Aún se pueden apreciar los desvíos del río para generar la fuerza necesaria para la molienda. Y para beber cervezas, el bar de la localidad, donde todos los cursillistas se daban cita a la anochecida.

Un lavadero público en la calle

Un lavadero público en la calle

Os debo confesar que viví otra vez en mi cuerpo ese ambiente de joven arqueólogo, que desde mis tiempos de estudiante no había vuelto a experimentar. Y mirad que hace años que me “corté la coleta” cual torero.

Olba, después de visitarlo, ocupa un alto número en mi top-10 de pueblos turolenses para jubilarme. Para descansar… os lo recomiendo encarecidamente.

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Categorías: 2013 - Viajes del año, Olba | Etiquetas: , , , | 4 comentarios

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4 pensamientos en “Por tierras de Aragón: Olba – Teruel. 2013-VIII-07

  1. Q orgulloso estaría tu abuelo de ti!!!!!!! Enhorabuena Luis

  2. Miguel Mezquida Fernández

    Qué gran artículo Luís… Esperamos verte pronto y contar contigo siempre que se pueda en nuestros cursos de Arqueología de la Guerra Civil.
    Un abrazo muy fuerte,
    Miguel.

  3. Andrea

    Una fabulosa y nada aburrida información de Olba y sus alrededores.Además doy fe de ello.Una servidora de ustedes no es de allí…pero me fascina ir…respirar ese ambiente limpio , relajante..donde parece que solo existes tu…y de noche bajo ese manto de estrellas, que sembla que todas se han concentrado allí. Me han gustado todas esas reflexiones y pensamientos que usted expone en el escrito.Lo hace ameno
    y con una calidez humana excelente. Sencillamente bello!!!! Enhorabuena y gracias por compartirlo.

  4. beatriz bertolin

    Soy de Olba y solo puedo deciros que es un lugar magico
    , especial…wn cualquier época del año

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